Mientras los sectores de energía, minería y agroindustria impulsan el crecimiento de la economía argentina, un informe del centro de análisis económico Equilibria advierte que esa expansión convive con una fuerte contracción de la industria, la construcción y el comercio, configurando una “economía dual” que, según sus autores, no logra generar empleo privado formal ni encadenamientos productivos que sostengan un desarrollo de largo plazo.
De acuerdo con el estudio, durante la gestión del presidente Javier Milei el Producto Interno Bruto (PIB) acumuló un crecimiento del 6,5%, explicado principalmente por el desempeño de la agroindustria, la minería y la energía, que avanzaron un 23%, junto con la intermediación financiera y algunos servicios. En contrapartida, la industria manufacturera retrocedió 13%, la construcción cayó 12% y el comercio registró una baja del 2%.
El informe sostiene que buena parte del dinamismo del sector energético responde a la continuidad del desarrollo de Vaca Muerta, cuyo crecimiento desde 2012 permitió consolidar un ciclo de inversiones y aumento de las exportaciones de hidrocarburos. En paralelo, la minería aceleró su expansión por la maduración de nuevos proyectos y un marco regulatorio favorable, mientras que el agro volvió a mostrar un buen desempeño acompañado por condiciones climáticas favorables y precios internacionales competitivos.
Sin embargo, Equilibria señala que los sectores que lideran el crecimiento tienen una elevada intensidad de capital y una limitada capacidad para absorber mano de obra, por lo que el incremento de la actividad económica no se refleja en una recuperación del empleo registrado.
Según el trabajo, durante el actual ciclo económico se perdieron alrededor de 175.000 puestos de trabajo industriales y el empleo asalariado privado registrado se redujo en aproximadamente 210.000 trabajadores. En paralelo, una parte importante de esa fuerza laboral migró hacia actividades informales o de menor productividad, como el transporte mediante plataformas digitales, los servicios de reparto y distintas modalidades de trabajo independiente.
Los autores sostienen que esta dinámica rompe con el comportamiento habitual de la economía, donde el crecimiento del producto suele estar acompañado por una expansión del empleo. En este caso, remarcan, ambas variables evolucionan en direcciones opuestas.
El análisis también observa una creciente concentración territorial del crecimiento. Provincias vinculadas a la producción de hidrocarburos no convencionales y a la minería muestran una evolución más favorable, mientras que gran parte del resto del país registra caídas en la actividad económica, el empleo formal y la cantidad de empresas.
Para Equilibria, el principal desafío no radica en que determinados sectores lideren el crecimiento, sino en la ausencia de políticas que permitan transformar ese dinamismo en desarrollo productivo. El informe sostiene que, sin estrategias orientadas a fortalecer proveedores locales, generar mayor valor agregado e impulsar la industria nacional, el crecimiento de las exportaciones de petróleo, gas, minerales y productos agroindustriales puede consolidar una estructura económica con escasa integración entre sectores.
En ese contexto, el estudio concluye que la economía argentina corre el riesgo de profundizar un esquema basado en enclaves exportadores, donde los sectores de mayor crecimiento generan divisas e inversiones, pero con un impacto limitado sobre el empleo, el entramado industrial y el desarrollo territorial.
Fuente: El Destape / Redacción TE.




