China acorta la brecha con Estados Unidos en la carrera por el liderazgo en inteligencia artificial

Mientras la inteligencia artificial vuelve a estar en el centro del debate mundial por sus riesgos y alcances, Estados Unidos y China profundizan una competencia tecnológica que tiene como objetivo desarrollar modelos cada vez más potentes. Washington todavía conserva ventajas en distintos indicadores, pero Pekín logró reducir rápidamente la distancia pese a las restricciones para acceder a chips y tecnologías de última generación.

Estados Unidos mantiene una posición destacada en capacidades de los modelos de IA, investigación y producción académica. Sin embargo, distintos estudios advierten sobre el crecimiento acelerado del ecosistema chino. Un análisis del Instituto de Inteligencia Artificial Centrada en el Ser Humano de la Universidad de Stanford señala que China se consolidó como el principal contrapeso estadounidense en este campo.

“La brecha entre los modelos estadounidenses y chinos es estrecha y frágil”, sostuvo Samm Sacks, investigador principal del Instituto para Estados Unidos, China y el Futuro de los Asuntos Globales de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de Johns Hopkins.

El avance se produce incluso frente a las restricciones impulsadas desde Washington para limitar el acceso chino a algunos de los chips más avanzados y a la maquinaria necesaria para fabricarlos.

Los modelos chinos que buscan competir con los líderes mundiales

Uno de los nombres que ganó protagonismo es Moonshot AI. La startup con sede en Pekín irrumpió con Kimi K3, un modelo que tras su lanzamiento en julio alcanzó posiciones destacadas en las evaluaciones internacionales por sus capacidades.

Aunque posteriormente perdió lugares ante nuevas versiones desarrolladas por compañías estadounidenses, su desempeño volvió a mostrar la velocidad con la que las empresas chinas pueden acercarse a los modelos de frontera.

Otro actor clave es DeepSeek, que a comienzos de 2025 generó repercusión internacional con R1 al demostrar que era posible desarrollar modelos competitivos utilizando menos recursos que algunas alternativas estadounidenses.

En abril, la compañía presentó una versión preliminar de V4, con mejoras en conocimiento, razonamiento y capacidades agénticas. Estas últimas permiten que los sistemas puedan planificar y ejecutar tareas complejas con una intervención humana limitada.

También se sumó a la competencia Z.ai, que presentó GLM-5.2 en junio y posteriormente GLM-5.3 en agosto. Las nuevas versiones incorporaron mejoras especialmente vinculadas con programación y funciones agénticas.

Alibaba, por su parte, presentó en julio una versión preliminar de Qwen3.8-Max, definido por la compañía como el modelo más potente de su serie y desarrollado para competir con las principales plataformas internacionales.

China también pone el foco en los riesgos

El avance tecnológico convive con una creciente preocupación dentro del propio gobierno chino por las consecuencias que puede generar la expansión de la inteligencia artificial.

Chen Yixin, jefe del Ministerio de Seguridad del Estado, advirtió sobre potenciales amenazas relacionadas con la seguridad política e ideológica, los ciberataques, las filtraciones de información y los desafíos para la gobernanza.

Entre los riesgos mencionó la posibilidad de utilizar audios y videos deepfake para difundir información falsa a gran escala, además del uso de modelos avanzados para detectar vulnerabilidades informáticas y ejecutar ataques cada vez más complejos.

La conducción política china sostiene, al mismo tiempo, que el país debe acelerar el desarrollo de la IA y avanzar hacia una mayor autosuficiencia tecnológica. Pekín también plantea la necesidad de establecer mecanismos de control y un marco internacional para la gobernanza de estas herramientas.

Estados Unidos acusa a empresas chinas de copiar capacidades

Desde Washington, la preocupación no se limita al crecimiento tecnológico de China. El gobierno estadounidense acusó a desarrolladores chinos de realizar procesos de “destilación a escala industrial” para reproducir capacidades de modelos estadounidenses más avanzados.

La destilación es una técnica utilizada habitualmente en el sector para transferir conocimientos de un modelo de mayor tamaño a otro más pequeño. Sin embargo, agencias estadounidenses sostienen que algunas compañías chinas habrían recurrido a accesos no autorizados y otros mecanismos para obtener capacidades restringidas de modelos de frontera.

El FBI, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructura (CISA) señalaron en un informe difundido el 8 de septiembre que desarrolladores chinos habrían realizado actividades de destilación dirigidas contra algunos de los sistemas estadounidenses más avanzados.

Pekín rechazó las acusaciones, aseguró que se trata de una práctica habitual dentro de la industria y acusó a Washington de intentar consolidar un monopolio tecnológico.

El escenario abre un nuevo frente dentro de la disputa por la inteligencia artificial. Hasta ahora, Estados Unidos concentró buena parte de sus controles en limitar el acceso de China a componentes físicos estratégicos, especialmente semiconductores de última generación.

Sin embargo, especialistas advierten que el conocimiento generado por los propios modelos de frontera también puede convertirse en una forma de transferencia tecnológica.

En ese contexto, la competencia ya no pasa únicamente por quién dispone de mayor capacidad de cómputo. La velocidad para desarrollar modelos, reducir costos, incorporar nuevas capacidades y distribuir sistemas de pesos abiertos aparece como otro factor determinante en una carrera tecnológica en la que China continúa reduciendo distancias.

Fuente: La Nación / Redacción TE.

Ultimas Noticias
-Publicidad-spot_img
-Publicidad-spot_img
Noticias relacionadas