Vaca Muerta mira a Brasil: Paraguay avanza con un gasoducto de US$ 2.000 millones

Paraguay busca posicionarse como una pieza estratégica en la integración energética del Cono Sur con un proyecto para transportar gas de Vaca Muerta hacia Brasil. La iniciativa contempla la construcción de un gasoducto de aproximadamente 1.050 kilómetros y una inversión preliminar estimada en US$ 2.000 millones.

El trazado proyectado tendría unos 530 kilómetros dentro del territorio paraguayo, con inversiones cercanas a US$ 1.000 millones en ese país. La capacidad prevista alcanzaría los 30 millones de metros cúbicos diarios, con el objetivo de abastecer demanda de Argentina, Paraguay y Brasil.

El ducto atravesaría el Chaco paraguayo siguiendo en buena medida el corredor de la Ruta Bioceánica. Desde Carmelo Peralta cruzaría hacia Porto Murtinho, en Mato Grosso do Sul, para luego integrarse con la infraestructura energética brasileña.

Paraguay pretende aprovechar el gas argentino no solo como fuente de energía, sino también como herramienta para atraer inversiones y desarrollar industrias intensivas en consumo energético. Entre los sectores que aparecen en análisis se encuentran la generación eléctrica, la producción de fertilizantes —especialmente urea— y los centros de datos.

El viceministro paraguayo de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, señaló que contar con grandes consumidores permitiría darle sustento financiero al proyecto y atraer bancos y organismos multilaterales. La CAF ya participa en el financiamiento de estudios vinculados con la factibilidad del corredor.

Incluso se analiza una alternativa en caso de que Brasil no forme parte inicialmente del proyecto. En ese escenario, el gasoducto podría reducir su capacidad de 30 a unos 10 millones de metros cúbicos diarios para atender principalmente el mercado paraguayo.

Vaca Muerta redefine la integración regional

El avance paraguayo se produce mientras cambia el mapa energético sudamericano. Durante décadas, buena parte de la infraestructura del norte argentino estuvo pensada para recibir gas de Bolivia. La caída de esa producción y el crecimiento de Vaca Muerta invirtieron esa lógica y posicionaron a la Argentina como potencial proveedor regional.

Argentina y Brasil trabajan en distintas alternativas para ampliar el intercambio de gas. En abril de 2026 concluyó el informe técnico del Grupo de Trabajo Bilateral creado para analizar infraestructura, interconexiones, capacidad de transporte y condiciones regulatorias necesarias para profundizar el vínculo energético.

En paralelo, estudios impulsados por CAF y OLADE analizan distintas infraestructuras para integrar los mercados regionales, entre ellas el Gasoducto Norte, GasAndes, el Gasoducto Centro Oeste y el Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA).

El conjunto de proyectos estudiados podría involucrar alrededor de 6.000 kilómetros de gasoductos y más de US$ 25.000 millones en inversiones potenciales.

Una oportunidad para el Nordeste argentino

La aparición del GNEA dentro de estos análisis vuelve a poner al Nordeste argentino en el mapa. El sistema fue concebido originalmente para transportar gas boliviano hacia provincias como Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, pero quedó parcialmente desarrollado y Misiones nunca fue incorporada a la red de gas natural.

El proyecto paraguayo no supone que el nuevo gasoducto pueda simplemente desviarse hacia Misiones, ya que su trazado responde a otra lógica geográfica y busca ingresar a Brasil por Mato Grosso do Sul.

Sin embargo, el crecimiento de Vaca Muerta y la necesidad argentina de encontrar nuevos mercados abren otra discusión: la posibilidad de recuperar y ampliar el GNEA para abastecer al Nordeste y, eventualmente, integrarlo con el mercado brasileño.

Para Misiones, la ecuación podría superar el consumo residencial. La forestoindustria, la producción de celulosa y papel, los secaderos, la industria cerámica, la agroindustria y la generación eléctrica aparecen como potenciales consumidores de gas natural.

Paraguay ya comenzó a avanzar con acuerdos, estudios de factibilidad y negociaciones regulatorias. Mientras Brasil busca nuevas fuentes de abastecimiento y Argentina necesita mercados para la creciente producción de Vaca Muerta, el desafío para el Nordeste será definir qué lugar pretende ocupar dentro del nuevo mapa energético regional.

Fuente: Económics / Redacción TE.

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