La Argentina tiene energía, pero le faltan cables para llevarla donde hace falta

Vaca Muerta produce más gas, las renovables siguen creciendo y la minería prepara inversiones por miles de millones de dólares. Sin embargo, el sistema eléctrico argentino enfrenta un problema que puede convertirse en el principal límite para esa expansión: la falta de capacidad para transportar la energía desde los lugares donde se genera hasta los centros de consumo y los nuevos polos productivos.

La paradoja es cada vez más evidente. La Argentina dejó atrás, al menos en buena medida, el problema de la disponibilidad de recursos energéticos. Tiene gas y petróleo en Vaca Muerta, cobre y otros minerales estratégicos en San Juan, litio en el norte, grandes recursos eólicos y solares, potencial hidroeléctrico y capacidad de generación nuclear.

Lo que todavía no tiene en la misma escala es la infraestructura necesaria para conectar ese potencial con la demanda.

El problema dejó de ser solamente cuánta energía puede producir el país y pasó a ser cómo llevarla hasta donde hace falta.

Una muestra de la fragilidad del sistema ocurrió el 15 de enero de 2026. En medio de una jornada de altas temperaturas en Buenos Aires, cuatro líneas de 220 kV de la estación Morón quedaron fuera de servicio. El incidente provocó la pérdida instantánea de unos 3.000 MW y dejó sin suministro a aproximadamente 800.000 usuarios de Edenor.

El impacto alcanzó servicios esenciales como subtes, trenes y el aeropuerto. Aunque alrededor del 90% del servicio pudo ser restituido en una hora, el episodio dejó expuesto un problema estructural: la red opera con márgenes cada vez más ajustados frente a una demanda que continúa creciendo.

Fuente: ámbito/ Redacción TE.

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