Investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) desarrollaron Retinar, una plataforma de teleoftalmología que utiliza inteligencia artificial para facilitar la detección temprana de la retinopatía diabética y priorizar los casos que necesitan atención especializada.
La herramienta busca mejorar los controles de una enfermedad que puede avanzar durante años sin presentar síntomas. La retinopatía diabética afecta aproximadamente al 25% de las personas con diabetes a nivel mundial y representa una de las principales causas de pérdida visual prevenible e irreversible entre adultos en edad productiva.
La detección temprana resulta fundamental para iniciar tratamientos antes de que se produzcan daños severos en la visión. En ese contexto, Retinar permite analizar imágenes de la retina y colaborar con los equipos de salud en la identificación de pacientes que requieren una evaluación oftalmológica prioritaria.
El funcionamiento de la plataforma se basa en retinografías, imágenes del fondo del ojo que pueden obtenerse sin necesidad de dilatar la pupila. El estudio puede realizarse en hospitales y centros de atención primaria por personal capacitado y posteriormente enviarse para su evaluación a distancia.
La inteligencia artificial interviene en dos etapas. En primer lugar, verifica automáticamente que la imagen obtenida tenga la calidad necesaria para poder ser analizada. Luego identifica aquellas retinografías que presentan signos compatibles con una retinopatía diabética que podría requerir una derivación.
“Cuando empezamos a trabajar con los equipos de salud entendimos que, además de generar un modelo capaz de tamizar los casos de riesgo, íbamos a necesitar controlar la calidad de las imágenes”, explicó José Ignacio Orlando, investigador del CONICET e integrante del desarrollo.
Para entrenar los modelos de inteligencia artificial, los investigadores utilizaron decenas de miles de imágenes del fondo de ojo que habían sido previamente evaluadas por especialistas. El material provino de distintos equipos, hospitales y poblaciones, con el objetivo de evitar que la tecnología funcionara únicamente bajo determinadas condiciones y pudiera responder ante escenarios diversos.
Retinar fue concebida como una herramienta de asistencia y no como un reemplazo del profesional. La plataforma clasifica los estudios de acuerdo con su nivel de riesgo para que los oftalmólogos puedan concentrar inicialmente su atención en aquellos pacientes que podrían necesitar tratamiento.
“La inteligencia artificial nos permite organizar el trabajo de otra manera: automatiza tareas repetitivas, ayuda a priorizar los casos de mayor riesgo y mejora la eficiencia del sistema, pero la responsabilidad clínica continúa siempre en manos del profesional”, señaló Orlando.
La tecnología ya se utiliza en hospitales de Tandil, Florencio Varela y Necochea, en la provincia de Buenos Aires. Durante sus primeras implementaciones permitió evaluar a cientos de pacientes e identificar casos compatibles con retinopatía diabética que requerían una atención especializada.
El desarrollo argentino busca así aprovechar la inteligencia artificial para ampliar el acceso a los controles oftalmológicos, agilizar el trabajo de los equipos médicos y detectar posibles complicaciones antes de que el daño visual llegue a ser irreversible.
Fuente: La Nación / Redacción TE.




