La matriz energética argentina: los combustibles fósiles dominan y las actividades productivas concentran el consumo

La Argentina movilizó durante 2023 un total de 252.927 kilotoneladas equivalentes de petróleo (kTEP), con una matriz todavía ampliamente dominada por el gas y el petróleo y una demanda concentrada principalmente en las actividades productivas. Los hogares, en cambio, representaron poco más del 12% del consumo energético.

Los datos surgen de la Cuenta de flujos físicos de energía presentada por primera vez de manera integral por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que publicó los resultados correspondientes a 2023 y revisó la serie del período 2018-2022.

La herramienta permite seguir el recorrido de la energía dentro de la economía argentina, desde la extracción de los recursos naturales hasta su transformación y utilización por empresas y hogares, además de las importaciones, exportaciones y los flujos que regresan al ambiente.

Para comparar fuentes tan diferentes como petróleo, gas, electricidad, biocombustibles o energía renovable, el organismo utiliza como unidad común la kilotonelada equivalente de petróleo.

Una oferta energética dominada por los combustibles fósiles

Durante 2023, la oferta energética total alcanzó los 252.927 kTEP. De ese volumen, 85.232 kTEP correspondieron a recursos extraídos directamente de la naturaleza, 159.324 kTEP a productos energéticos que circularon dentro de la economía y otros 8.370 kTEP a residuos de energía que retornaron al ambiente.

Dentro de los recursos naturales extraídos, el 92,5% correspondió a minerales y recursos energéticos como petróleo, gas y carbón.

Las fuentes renovables hídrica, eólica y solar representaron el 5,9%, mientras que el restante 1,6% correspondió a recursos vinculados con la biomasa, entre ellos soja, maíz y caña.

El predominio de los hidrocarburos también aparece al analizar específicamente los productos energéticos.

El gas extraído encabezó la oferta con 45.074 kTEP y una participación del 28,3%. Le siguieron el gas distribuido, con 33.851 kTEP y el 21,2%; el petróleo, con 32.813 kTEP y el 20,6%; y el gasoil, con 13.050 kTEP y el 8,2%.

La electricidad distribuida representó otros 10.687 kTEP, equivalentes al 6,7%.

En conjunto, los combustibles fósiles explicaron el 63,5% de la oferta de productos energéticos, frente a apenas el 0,8% correspondiente a biocombustibles.

Casi el 95% de la energía fue de producción nacional

La Cuenta de Energía también muestra un elevado nivel de abastecimiento interno. Durante 2023, el 94,8% de la oferta de productos energéticos correspondió a producción nacional y solamente el 5,2% tuvo origen importado.

La situación, sin embargo, cambia considerablemente según el producto.

El carbón fue el energético con mayor dependencia externa: el 94% de su oferta correspondió a importaciones. En el caso del fueloil, la participación importada alcanzó el 19,7%; en el gasoil, el 10,9%; mientras que para el gas y la nafta se ubicó en el 9,5%.

Las actividades productivas concentran más del 80% de la demanda

Uno de los datos centrales del informe aparece al analizar quién utiliza la energía disponible en el país.

Las actividades productivas concentraron el 81,6% de la demanda energética de 2023. Los hogares representaron el 12,2%, las exportaciones explicaron otro 5,8% y el 0,4% restante correspondió a acumulación.

Dentro de las actividades económicas, el suministro de electricidad, gas y agua concentró el 50,1% de la demanda intermedia de energía.

La industria manufacturera se ubicó en segundo lugar, con el 32,7%, mientras que transporte, almacenamiento y comunicaciones representaron el 8%.

El tipo de energía utilizada también presenta importantes diferencias entre sectores.

La agricultura, ganadería, caza y silvicultura dependieron principalmente del gasoil, que representó el 95,6% de su consumo. Una situación similar se registró en la pesca, donde alcanzó el 94,9%.

En minería predominó el gas extraído, con el 82,8%, mientras que en la industria manufacturera el petróleo explicó el 61,3% del consumo.

Para el suministro de electricidad, gas y agua, el gas extraído representó el 62,2%. En comercio, hoteles y restaurantes, en cambio, predominó la electricidad distribuida.

El gas lidera el consumo energético de los hogares

Los hogares representaron poco más de una décima parte de la demanda energética argentina, pero su composición muestra una fuerte participación del gas.

Durante 2023, el gas distribuido explicó el 41,5% del consumo residencial. En segundo lugar se ubicó la nafta, con el 27,2%, seguida por la electricidad distribuida, con el 25%, y el gasoil, con el 6,3%.

De esta manera, el gas mantuvo una participación considerablemente superior a la electricidad dentro del consumo energético de las familias.

El petróleo gana terreno en las exportaciones

El informe también refleja el creciente peso del petróleo dentro de las exportaciones energéticas argentinas.

Durante 2023, el crudo representó el 71,2% de los productos energéticos exportados. Los envíos pasaron de 5.926 kTEP en 2022 a 6.612 kTEP en 2023, lo que significó un incremento interanual del 11,6%.

En sentido contrario, las exportaciones de gas distribuido disminuyeron 5,7%, mientras que las de biodiésel registraron una caída del 77%.

Entre 2018 y 2023, la oferta energética total argentina aumentó 2,3%, al pasar de 247.244 a 252.927 kTEP. El período estuvo atravesado por la caída del 6,5% registrada en 2020 durante las restricciones derivadas de la pandemia.

En los últimos años también se modificó la composición de la oferta. El petróleo ganó participación mientras que el gas extraído y distribuido perdió peso relativo. Solamente entre 2022 y 2023, la oferta petrolera aumentó 9%, frente a una disminución del 2,4% en el gas extraído.

La energía eólica y solar multiplicaron su generación

Aunque todavía representan una porción menor de la matriz, las fuentes renovables mostraron una fuerte expansión durante el período analizado.

La generación eólica pasó de apenas 122 kTEP en 2018 a 1.253 kTEP en 2023, multiplicándose por más de diez en cinco años.

La energía solar mostró un crecimiento todavía mayor en términos relativos: pasó de 9 kTEP en 2018 a 282 kTEP en 2023.

Solo durante el último año de la serie, la generación eólica aumentó 2,2% y la solar avanzó 11,3%. La hidroelectricidad también mostró una recuperación significativa y creció 29,7% durante 2023.

En cuanto a la electricidad generada, el 41,2% tuvo origen renovable y el 58,8% correspondió a fuentes no renovables.

La economía necesitó más energía para producir menos

Otro indicador relevante de la Cuenta de Energía es la evolución de la eficiencia con la que la economía utiliza sus recursos energéticos.

Entre 2022 y 2023, la intensidad energética aumentó de 0,214 a 0,218 kTEP por cada mil millones de pesos producidos, mientras que la productividad energética disminuyó de 4,68 a 4,58 miles de millones de pesos por cada kTEP consumido.

El deterioro respondió a que el valor agregado bruto de la economía cayó de $604.816 a $595.589 miles de millones, mientras que el consumo intermedio de energía aumentó de 129.299 a 129.940 kTEP.

En otras palabras, durante 2023 la economía argentina utilizó más energía para generar un menor nivel de valor agregado.

La primera actualización integral de esta cuenta muestra así una estructura energética todavía fuertemente apoyada en el gas y el petróleo, pero con una expansión sostenida de las fuentes renovables y un creciente peso de las exportaciones de hidrocarburos.

El INDEC aclaró que se trata de una cuenta experimental, por lo que los resultados podrán ser revisados en futuras publicaciones a medida que se incorporen nuevas fuentes de información y mejoras en los procedimientos de estimación.

Fuente: Memo / Redacción TE.

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