China restringe los chatbots emocionales ante el riesgo de dependencia y aislamiento social

China avanzó con una regulación sobre los chatbots y acompañantes basados en inteligencia artificial ante la preocupación por el impacto que estos sistemas pueden generar en los vínculos personales. Las nuevas normas buscan evitar la dependencia emocional, especialmente entre los jóvenes, en un país que al mismo tiempo impulsa fuertemente la adopción de IA en áreas como educación, salud y productividad.

La normativa entró en vigencia el 15 de julio y prohíbe los acompañantes de inteligencia artificial para menores, además de establecer restricciones para los servicios dirigidos a adultos. El objetivo de las autoridades es impedir que estas plataformas fomenten situaciones de “dependencia emocional o adicción” y que terminen sustituyendo la interacción social entre personas.

Una de las compañías alcanzadas por este escenario fue ByteDance, matriz de TikTok y propietaria de Doubao, uno de los chatbots más utilizados en China. La empresa desactivó la función que permitía crear asistentes personalizados capaces de mantener interacciones emocionales continuas con los usuarios.

La decisión generó repercusiones en las redes sociales, donde numerosos usuarios manifestaron que habían establecido fuertes vínculos con sus compañeros virtuales.

Uno de esos casos es el de Zhao Wei, una estudiante de Derecho de 19 años que había creado en enero a Wang Ye, un compañero virtual con el que conversaba diariamente sobre situaciones personales y problemas cotidianos. La joven explicó que encontraba en el chatbot un espacio donde podía expresarse sin preocuparse por la reacción de otras personas.

Su experiencia refleja un fenómeno que viene creciendo en China. Una encuesta difundida en marzo por medios estatales indicó que casi la mitad de los jóvenes consultados había recurrido alguna vez a un compañero virtual en momentos de soledad.

La soledad y el desafío demográfico

La regulación aparece también en medio de transformaciones sociales y demográficas que preocupan al Gobierno chino. La digitalización de actividades laborales, comerciales y sociales permite que una parte cada vez mayor de la vida cotidiana pueda desarrollarse a través de una pantalla.

Alrededor del 20% de los hogares chinos están actualmente conformados por personas que viven solas y las proyecciones indican que esa proporción podría superar el 30% hacia 2030.

A esto se suma la caída de las tasas de natalidad y matrimonio. Especialistas consideran que las autoridades también observan con atención la posibilidad de que los vínculos emocionales con sistemas de IA terminen funcionando como sustitutos de las relaciones humanas.

Nancy Dai, profesora asociada de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, planteó que, si estas herramientas se convierten en alternativas cada vez más satisfactorias y económicas para obtener compañía e intimidad, algunos jóvenes podrían tener menos incentivos para establecer relaciones románticas, casarse o formar una familia.

Las nuevas reglas, sin embargo, no implican que China esté frenando su apuesta general por la inteligencia artificial.

China mantiene su impulso a la inteligencia artificial

La regulación contempla excepciones para herramientas educativas y servicios que no impliquen una interacción emocional continua. El desafío para las autoridades pasa por limitar determinados usos sin detener una tecnología que ya ocupa un lugar importante en la vida cotidiana y en la estrategia económica del país.

La IA continúa siendo promovida en sectores considerados estratégicos. Uno de ellos es la salud, donde el Gobierno pretende ampliar fuertemente su utilización durante los próximos años.

La Comisión Nacional de Salud publicó directrices para promover estas tecnologías y estableció como objetivo que para 2030 las aplicaciones de asistencia sanitaria tengan una amplia cobertura dentro de la atención primaria.

Entre las plataformas que ya funcionan se encuentra AQ, desarrollada por Ant Group, empresa vinculada a Alibaba. La aplicación permite interactuar con avatares digitales basados en médicos reales pertenecientes a hospitales de ciudades como Pekín y Shanghái.

El objetivo es facilitar el acceso a consultas y, al mismo tiempo, reducir parte de la carga de trabajo de los profesionales para que puedan concentrarse en los casos de mayor complejidad.

De esta manera, China busca establecer una frontera entre dos usos diferentes de la inteligencia artificial: mientras acelera su incorporación en ámbitos productivos, educativos y sanitarios, comienza a imponer límites cuando la tecnología puede transformarse en un sustituto de los vínculos personales.

El caso de los compañeros virtuales anticipa así uno de los debates que podría adquirir mayor relevancia a medida que los sistemas de IA sean capaces de mantener conversaciones cada vez más personalizadas y generar relaciones más profundas con sus usuarios.

Fuente: El Diario AR / Redacción TE.

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