Kuwait y Qatar lograron recuperar sus exportaciones de petróleo hasta aproximadamente el 70% de los niveles previos a la guerra con Irán mediante una estrategia de transferencias de crudo entre buques que permite reducir la exposición de las grandes embarcaciones en el estrecho de Ormuz.
Seis meses después del inicio del conflicto, ambos países se convirtieron en actores relevantes para sostener el abastecimiento internacional de petróleo a través de una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Antes de la guerra, Kuwait y Qatar exportaban conjuntamente cerca de dos millones de barriles diarios. El conflicto y el incremento del riesgo para la navegación redujeron considerablemente esos volúmenes, pero durante las últimas semanas comenzaron a recuperarse.
Según operadores del mercado citados por Bloomberg, las exportaciones de ambos países ya alcanzan alrededor del 70% de los niveles anteriores al conflicto.
Transferencias entre buques para reducir los riesgos
Una de las claves para recuperar los envíos es la utilización de transferencias de petróleo de barco a barco en aguas del Golfo de Omán.
El mecanismo consiste en que determinados petroleros atraviesen el estrecho de Ormuz transportando el crudo y posteriormente transfieran la carga a otras embarcaciones ubicadas fuera de la zona de mayor riesgo.
De esta manera, las grandes navieras pueden limitar la exposición de sus buques a eventuales ataques sin interrumpir completamente las operaciones. El sistema funciona en la práctica como una especie de “puente marítimo” para mantener conectado el petróleo producido en el Golfo con los mercados internacionales.
La estrategia ya había comenzado a ser utilizada por Emiratos Árabes Unidos y posteriormente fue adoptada por Arabia Saudita, que también debió buscar alternativas para sus exportaciones ante los ataques de los hutíes contra embarcaciones petroleras en el mar Rojo.
Aumentó el tránsito de petróleo por Ormuz
La implementación de estas operaciones permitió incrementar nuevamente el volumen de crudo que atraviesa el estrecho.
Los operadores estiman que actualmente circulan por Ormuz entre siete y ocho millones de barriles diarios, prácticamente el doble de los aproximadamente cuatro millones registrados a mediados de julio.
Las estimaciones más recientes ubican incluso el promedio semanal cerca de los diez millones de barriles diarios, lo que representa una aproximación progresiva a los niveles registrados antes del comienzo de la guerra.
La recuperación resulta especialmente relevante para el mercado internacional debido a la importancia estratégica de Ormuz, paso obligado para buena parte de las exportaciones energéticas provenientes del Golfo Pérsico.
Una operación que mantiene elevados riesgos
El incremento de los envíos no implica que hayan desaparecido los peligros para las compañías que operan en la región.
A comienzos de agosto, un superpetrolero perteneciente a Kuwait Petroleum Corporation fue alcanzado mientras transitaba por la zona, de acuerdo con una comunicación enviada por Kuwait a organismos internacionales encargados de la vigilancia marítima.
Pese al episodio, el país mantuvo sus operaciones y continúa utilizando buena parte de su propia flota de superpetroleros para garantizar las exportaciones.
Qatar adoptó una estrategia similar. QatarEnergy ofreció esta semana cargamentos de petróleo mediante operaciones de transferencia de barco a barco cerca del estrecho, una señal de que Doha busca sostener sus ventas internacionales pese al escenario de riesgo.
El petróleo se mantiene lejos de los máximos de la crisis
La recuperación parcial del tránsito por Ormuz también está teniendo consecuencias sobre los precios internacionales.
A pesar de la tensión entre Washington y Teherán y de las amenazas sobre una de las principales rutas petroleras del planeta, el Brent se mantiene en torno a los 87 dólares por barril.
El valor se encuentra considerablemente por debajo de los más de 120 dólares alcanzados durante los momentos de mayor tensión de la crisis.
La recuperación de los flujos desde Kuwait y Qatar, sumada a las estrategias implementadas por otros productores del Golfo, contribuyó a evitar una interrupción más profunda del suministro.
Así, las transferencias entre petroleros se transformaron en una herramienta para sostener el comercio energético en medio del conflicto y permitieron reconstruir parcialmente el flujo de crudo a través del estrecho de Ormuz, una ruta que continúa siendo determinante para el abastecimiento y los precios internacionales del petróleo.
Fuente: AS / Redacción TE.




