El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que el mercado mundial del petróleo enfrenta un escenario de mayor vulnerabilidad luego de la crisis en Medio Oriente, al considerar que los principales factores que permitieron contener el impacto sobre los precios del crudo comienzan a agotarse y reducen el margen de respuesta ante futuras interrupciones del suministro.
En un informe elaborado por los economistas Jean-Marc Natal y Azim Sadikov, el organismo señaló que el conflicto provocó una de las mayores alteraciones en la oferta petrolera de las últimas décadas. Sin embargo, destacó que el precio del barril logró mantenerse dentro de un rango de entre 90 y 100 dólares gracias a una combinación de factores excepcionales que difícilmente puedan repetirse con la misma intensidad.
Según el FMI, durante los meses más críticos del conflicto quedaron fuera del mercado cerca de 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados, equivalentes a alrededor del 20% del consumo mundial. Hasta fines de mayo, más de 1.100 millones de barriles no pudieron comercializarse debido a las restricciones generadas en el estrecho de Ormuz.
El organismo identificó tres elementos que evitaron un salto mayor en las cotizaciones internacionales. El primero fue la desaceleración de la demanda, impulsada por el encarecimiento de la energía y una mayor utilización de fuentes alternativas, como el carbón y las energías renovables, especialmente en Asia. A esto se sumó la implementación de subsidios y controles tarifarios por parte de distintos gobiernos para amortiguar el impacto sobre consumidores y empresas.
El segundo factor fue el incremento de la producción en países ajenos al Golfo Pérsico. Estados Unidos encabezó ese crecimiento, acompañado por mayores niveles de extracción en Venezuela, Guyana y Rusia, lo que permitió incorporar alrededor de dos millones de barriles diarios adicionales respecto de 2025.
El tercer elemento fue la utilización de inventarios comerciales y reservas estratégicas. Durante el período de mayor tensión, grandes consumidores como China liberaron parte de sus existencias para compensar el déficit de oferta y estabilizar el mercado.
No obstante, el FMI advirtió que ese margen de maniobra prácticamente desapareció. El organismo sostuvo que la reconstrucción de las reservas estratégicas será clave para fortalecer la capacidad de respuesta frente a futuras crisis energéticas.
El informe también destacó que el entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán para avanzar en la reapertura del estrecho de Ormuz contribuyó a reducir la tensión sobre el mercado y favoreció una baja en los precios internacionales. Sin embargo, estimó que podrían transcurrir entre dos y tres meses hasta que una parte significativa de los flujos de petróleo recupere su funcionamiento habitual, incluso si el tránsito marítimo se normaliza por completo.
Además, alertó que una interrupción prolongada de la producción podría generar daños permanentes en algunos yacimientos, especialmente en aquellos que enfrenten dificultades financieras para retomar la actividad.
Como conclusión, el FMI afirmó que el mercado petrolero quedó con una capacidad considerablemente menor para absorber nuevos episodios de tensión geopolítica. La reducción de las reservas disponibles, la menor capacidad ociosa de producción y el hecho de que gran parte del ajuste de la demanda ya se produjo implican que cualquier nueva interrupción del suministro tendría un impacto mucho más fuerte sobre los precios internacionales del crudo.
En ese contexto, el organismo recomendó avanzar en la diversificación de las fuentes energéticas, ampliar las rutas de abastecimiento y reconstruir las reservas estratégicas para mejorar la resiliencia del sistema energético global frente a futuros shocks.
Fuente: Memo / Redacción TE.




