España volvió a cuestionar las restricciones que limitan la integración energética con el resto de Europa y acusó a Francia de bloquear el desarrollo de nuevas interconexiones eléctricas para resguardar la competitividad de su industria nuclear frente al crecimiento de las energías renovables en la Península Ibérica.
La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, sostuvo que las reticencias francesas impiden que la electricidad renovable generada en España y Portugal llegue al mercado europeo, obstaculizando además el objetivo de la Unión Europea de consolidar un mercado eléctrico único.
Durante un encuentro organizado por Nueva Economía Fórum, Corredor afirmó que la Península Ibérica continúa siendo una “isla energética”, con un nivel de interconexión inferior al 3% de su capacidad instalada, muy por debajo de las metas fijadas por Bruselas, que establecen un 10% para 2020 y un 15% para 2030.
La directiva vinculó esta situación al fuerte peso de la energía nuclear dentro del sistema energético francés y aseguró que Francia mantiene desde hace años una postura contraria a ampliar las conexiones transfronterizas.
Según explicó, el rápido crecimiento de las energías renovables convirtió a España en uno de los mercados eléctricos más competitivos de Europa. Las proyecciones indican que para 2030 cerca del 81% de la generación eléctrica del país provendrá de fuentes renovables, lo que ya permite ofrecer precios inferiores a los registrados en gran parte del continente y atrae inversiones industriales.
Corredor señaló que la falta de infraestructura limita la posibilidad de exportar esa energía de bajo costo hacia otros países europeos. Como ejemplo, indicó que mientras España y Portugal presentan diferencias de precios muy reducidas gracias a la integración de sus sistemas eléctricos, entre España y Francia la brecha supera ampliamente los 20 euros por megavatio hora, muy por encima de los niveles considerados compatibles con un mercado eléctrico plenamente integrado.
En ese contexto, la presidenta de Redeia confirmó que mantiene conversaciones con la Comisión Europea para impulsar nuevos proyectos de interconexión con Francia. Entre ellos figura la conexión submarina por el Golfo de Vizcaya, que elevaría la capacidad de interconexión hasta aproximadamente el 5%, aunque seguiría lejos de los objetivos comunitarios.
También defendió el avance de dos nuevos corredores transpirenaicos considerados prioritarios por Bruselas. Incluso con esas obras finalizadas, reconoció que la Península apenas alcanzaría un nivel cercano al 8% de interconexión, todavía insuficiente para cumplir con las metas fijadas por la Unión Europea.
Corredor advirtió que las limitaciones actuales no solo reducen la capacidad exportadora de España, que acumula cinco años consecutivos como exportador neto de electricidad, sino que también impiden que millones de consumidores europeos accedan a energía renovable a menor costo.
Ante la demora para avanzar con nuevas conexiones, la directiva incluso dejó abierta la posibilidad de evaluar rutas alternativas si persisten los obstáculos franceses para ampliar la integración eléctrica entre la Península Ibérica y el resto de Europa.
Fuente: Infobae / Redacción TE.




