La expansión de las energías renovables en América Latina enfrenta un desafío cada vez más evidente: la capacidad real de las redes para transportar la electricidad desde los polos de generación hasta los grandes centros de consumo.
Países como Argentina, Brasil, México y Chile anunciaron inversiones millonarias para ampliar sus sistemas de transmisión, mientras empresas públicas y privadas avanzan sobre corredores considerados estratégicos para integrar parques solares, eólicos, proyectos mineros, industrias y nuevos sistemas de almacenamiento.
Argentina lanzó un Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico por más de USD 6.600 millones, que contempla la construcción de 5.610 kilómetros de nuevas líneas. Entre los proyectos priorizados aparecen AMBA I, Río Diamante-Charlone-O’Higgins y Puerto Madryn-Choele Choel-Bahía Blanca.
El principal operador del país sigue siendo Transener, que administra 13.245 kilómetros de líneas de 500 y 220 kilovoltios y controla el 86,2% de la red de extra alta tensión. También tienen un peso relevante Transba, Transnoa, Transnea, Transpa, Distrocuyo y Transcomahue.
El mapa argentino sumó además un cambio importante con la transferencia del 50% de CITELEC, controlante de Transener y Transba, a una sociedad integrada por Edison Transmisión y Genneia, en una operación superior a USD 356 millones.
Brasil mantiene el mercado de transmisión más grande de la región. Axia Energia, ex Eletrobras, opera cerca de 74.000 kilómetros de líneas, equivalentes al 37% del Sistema Interligado Nacional. También se destacan ISA Energia Brasil, Taesa, Alupar y State Grid.
El país prepara una nueva subasta con inversiones estimadas en 8.900 millones de reales, 1.866 kilómetros de líneas y más de 13.000 MVA de capacidad de transformación. La prioridad será reforzar la salida de la generación eólica y solar del Nordeste hacia los principales centros de demanda.
Chile enfrenta una situación más compleja por los atrasos en infraestructura. Más del 70% de los proyectos de transmisión en desarrollo presentaban demoras hacia fines de 2025, con un retraso promedio cercano a 1,7 años.
Transelec, CGE Transmisión e ISA Interchile lideran el sector chileno. El proyecto más importante es Kimal-Lo Aguirre, una línea de corriente continua de más de 1.300 kilómetros y 3.000 MW de capacidad, destinada a transportar energía renovable desde el norte hacia la zona central.
En México, CFE Transmisión concentra la operación de la red. El plan 2025-2030 prevé inversiones por USD 8.177 millones para construir 275 líneas estratégicas y ejecutar 524 obras en subestaciones, con más de 6.000 kilómetros de nuevos circuitos.
El crecimiento de la demanda industrial, el nearshoring y la incorporación de 7.411 MW de proyectos renovables mixtos aumentarán la presión sobre la infraestructura mexicana durante los próximos años.
En Colombia, ISA Intercolombia y Enlaza, filial del Grupo Energía Bogotá, encabezan las principales obras. El proyecto Colectora 500 kV será clave para transportar la energía eólica de La Guajira hacia el Sistema Interconectado Nacional.
Perú también avanza con nuevas concesiones para acompañar la demanda minera y la expansión solar. ISA Energía Perú opera más de 12.000 kilómetros de líneas y concentra alrededor del 73% del mercado, mientras Engie obtuvo cuatro proyectos por USD 339 millones.
En Uruguay, UTE energizó el primer tramo del Anillo Eléctrico del Norte de 500 kV, una obra de 350 kilómetros que conecta Salto Grande con Tacuarembó. Además, analiza un tercer corredor hacia el sur para reforzar el abastecimiento de la zona de mayor consumo.
Paraguay, República Dominicana y los países conectados al sistema SIEPAC también avanzan con ampliaciones, nuevas subestaciones e interconexiones regionales.
El escenario muestra que el crecimiento de la generación renovable ya no depende únicamente de la instalación de parques solares o eólicos. La disponibilidad de líneas, subestaciones y capacidad de transformación se convirtió en el factor decisivo para definir qué países podrán incorporar más energía limpia y cuáles continuarán enfrentando congestiones, vertimientos y demoras en nuevos proyectos.
Fuente: Strategic Energy / Redacción TE.




