Vaca Muerta: crecimiento productivo y diferencias en el comercio neuquino

Neuquén constituye uno de los ejemplos más representativos de esta situación. El desarrollo de Vaca Muerta continúa impulsando inversiones, empleo, construcción y demanda de servicios vinculados a la industria hidrocarburífera, aunque sus efectos sobre el comercio provincial presentan diferencias significativas.

Según el relevamiento, la actividad económica de Neuquén creció un 1,7% interanual durante el primer semestre de 2026. En paralelo, las ventas en supermercados registraron un incremento real del 3,5%, en contraste con la caída observada a nivel nacional.

Daniel González, vicepresidente de la Asociación de Comercio e Industria de Neuquén, explicó que los proveedores de insumos para la actividad petrolera y las empresas contratistas atraviesan una situación favorable, mientras que otros segmentos comerciales enfrentan dificultades vinculadas al poder adquisitivo.

La construcción aparece entre las actividades beneficiadas por el desarrollo de Vaca Muerta, con una demanda sostenida de materiales y servicios. En cambio, los comercios de indumentaria, bazar y regalería registran un escenario más complejo.

Esta diferencia evidencia que el impacto económico de la explotación de hidrocarburos depende, entre otros factores, de la relación de cada actividad con la cadena productiva petrolera y de la distribución territorial de los ingresos generados.

La minería impulsa inversiones, pero el consumo todavía espera una recuperación

Una situación similar se observa en las provincias del norte argentino, donde el desarrollo de proyectos mineros genera expectativas de crecimiento económico y nuevas oportunidades para proveedores y trabajadores.

En Catamarca, José Martínez, presidente de la Unión Comercial y Cámara de Supermercados, señaló que la actividad minera comienza a tener efectos positivos en las localidades próximas a los campamentos, aunque todavía no se observa una recuperación generalizada del comercio en el Valle Central.

El dirigente expresó que existe expectativa de que el impacto de las inversiones alcance a otros sectores de la economía durante 2027.

En San Juan, los comerciantes también aguardan que el crecimiento minero se traduzca en una mayor circulación de ingresos. Según Hermes Rodríguez, titular de la Cámara de Comercio provincial, las ventas minoristas acumulan diez meses consecutivos de retroceso, aunque las caídas comenzaron a moderarse.

En Jujuy, el desarrollo minero convive con dificultades en otros sectores de la economía. Luis Alonso, presidente de la Unión de Empresarios, indicó que la minería genera aproximadamente 9.000 puestos de trabajo, mientras que el comercio formal e informal reúne alrededor de 20.000 trabajadores.

La diferencia en la cantidad de empleos y en los niveles salariales de cada actividad contribuye a explicar por qué el crecimiento de la minería no se refleja de manera uniforme en el consumo provincial.

Los costos energéticos y logísticos también afectan al comercio

El relevamiento muestra que, además de las diferencias productivas, los costos operativos representan una preocupación para las empresas de distintas regiones.

En Misiones y Corrientes, los representantes del sector forestal advierten sobre el impacto de los gastos logísticos y las distancias respecto de los principales puertos de exportación.

En Entre Ríos, Héctor Paván, dirigente de la Cámara de Almaceneros, señaló que el aumento de los servicios representa una presión creciente sobre la rentabilidad comercial y estimó que la energía llega a representar el 20% de los costos de un establecimiento.

En ciudades turísticas como Bariloche, la actividad vinculada a los visitantes contribuye a sostener el comercio, aunque persisten dificultades relacionadas con los costos energéticos, el transporte y las condiciones de competencia frente a otras regiones.

El desafío de transformar el crecimiento productivo en desarrollo regional

El avance de Vaca Muerta y de los proyectos mineros representa una transformación significativa para la estructura económica argentina, con nuevas inversiones, demanda de infraestructura y oportunidades para empresas proveedoras.

Sin embargo, los datos correspondientes a 2026 muestran que el crecimiento de estas actividades convive con dificultades en el comercio minorista y en el consumo de los hogares.

La evolución de los salarios, la generación de empleo, la participación de proveedores locales y los costos de funcionamiento de las empresas aparecen entre los factores que condicionan la posibilidad de extender los beneficios económicos de la actividad energética y minera hacia otros sectores.

El panorama refleja así uno de los principales desafíos del desarrollo productivo argentino: lograr que la expansión de las industrias vinculadas a los recursos naturales se traduzca también en una mayor actividad económica para las distintas regiones y sus comunidades.

Fuente: Diario Neuquino / Redacción TE.

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