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domingo, enero 18, 2026

Tensión geopolítica y petróleo: bajan los precios mientras Trump amenaza con nuevos aranceles. El efecto en Argentina.

Los precios del petróleo registran una leve baja este jueves, en un contexto marcado por la incertidumbre global. Las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de imponer nuevos aranceles del 100 % a países que comercien con Rusia, la ampliación de sanciones contra Irán y datos inesperados sobre las reservas de crudo en EE. UU. configuran un escenario de alta volatilidad para el mercado energético internacional.

El Brent para septiembre descendió un 0,5 % hasta los 72,86 dólares por barril, y el WTI bajó a 69,68 dólares, tras una jornada anterior de recuperación. Trump dio un plazo de entre 10 y 12 días para que Rusia avance en una solución al conflicto en Ucrania, advirtiendo que de lo contrario tomará medidas económicas más severas. El gobierno estadounidense también advirtió a China, principal comprador de petróleo ruso, que podría ser blanco de aranceles si mantiene sus importaciones.

A esto se suman las nuevas sanciones del Tesoro estadounidense contra más de 115 personas, empresas y buques vinculados con Irán, en el marco de una renovada estrategia de presión luego de los ataques a instalaciones nucleares iraníes en junio.

Inventarios y consumo interno en EE. UU.

En el plano doméstico estadounidense, los inventarios de crudo aumentaron sorpresivamente en 7,7 millones de barriles, alcanzando los 426,7 millones, mientras se esperaba una baja. Sin embargo, las existencias de gasolina se redujeron en 2,7 millones de barriles, más del cuádruple de lo previsto, reflejando un fuerte incremento del consumo durante la temporada de mayor actividad vial en el país.

“El mercado anticipa las implicancias de las amenazas de Trump, pero también sabe que sus intenciones pueden cambiar drásticamente si logra un acuerdo”, explicó Harry Tchiliguirian, del grupo Onyx Capital.


América Latina en la cornisa: cómo impacta este nuevo ciclo de tensión en la región

La escalada entre Estados Unidos, Rusia, China e Irán no es un hecho lejano para los países latinoamericanos. La combinación de sanciones, amenazas de aranceles cruzados y cambios en los flujos comerciales globales impacta directamente en la región, en particular en economías exportadoras de hidrocarburos como Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela.

En el caso argentino, las consecuencias podrían incluir:

  • Mayor volatilidad en los precios de exportación del petróleo y el gas, afectando los ingresos proyectados en proyectos como Vaca Muerta.
  • Incertidumbre en las cadenas de financiamiento y tecnología para la transición energética, especialmente en acuerdos con empresas chinas o fondos multilaterales condicionados a estabilidad comercial.
  • Reconfiguración de alianzas y contratos internacionales, con presión para alinearse en alguno de los bloques que están rediseñando el mapa energético global.

¿Qué pasa con los precios en Argentina? Entre la geopolítica y la política local

A pesar de las caídas recientes en el precio internacional del petróleo, los consumidores argentinos no perciben una baja significativa en los precios internos de los combustibles. Por el contrario, los precios en surtidores continúan con una tendencia alcista.

Esto se debe a varios factores:

  1. Desregulación del mercado interno: Desde principios de 2024, el gobierno de Javier Milei eliminó los controles y acuerdos de precios entre el Estado y las petroleras, lo que habilitó incrementos mensuales libres en naftas y gasoil.
  2. Devaluación del peso: Con un tipo de cambio en constante alza, la importación de insumos energéticos y los costos logísticos se encarecen.
  3. Ajustes impositivos y eliminación de subsidios: La actualización del impuesto a los combustibles líquidos y la reducción de subsidios a la energía elevan sistemáticamente el costo al usuario.
  4. Inflación estructural: La inercia inflacionaria que atraviesa el país termina impactando de lleno en el precio de los combustibles y en la estructura de costos de toda la cadena energética.

En este escenario, los argentinos se ven afectados por una doble presión: por un lado, los movimientos del mercado internacional; por otro, las políticas económicas domésticas que trasladan sin filtros los aumentos al consumidor final, sin que las eventuales bajas internacionales tengan efecto amortiguador.

Mientras el mundo discute nuevas reglas del juego en materia energética, en Argentina el costo de la energía sigue siendo una carga creciente para hogares, industrias y el desarrollo productivo.

31 de julio de 2025 | Redacción TecnoEnergía

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