La otra cara de la era digital: avanzan nuevas herramientas frente a la violencia y los delitos en entornos virtuales

La tecnología transformó la manera de comunicarnos, relacionarnos y compartir información, pero su avance también abrió la puerta a nuevas formas de violencia y conductas ilícitas que encuentran en las redes sociales, los teléfonos celulares y las plataformas digitales un espacio de rápida expansión.

La circulación de imágenes íntimas sin consentimiento, el hostigamiento virtual, la vulneración de la privacidad y otras modalidades de violencia digital representan algunos de los desafíos que enfrentan especialmente niños, niñas y adolescentes en una época atravesada por una conectividad prácticamente permanente.

En ese escenario, el Senado de la provincia de Buenos Aires avanzó con el tratamiento de la denominada Ley Ema, una iniciativa que busca crear un programa provincial destinado a prevenir y abordar integralmente la violencia digital dentro de los ámbitos educativos.

El proyecto obtuvo respaldo unánime en la comisión conjunta de Educación y Legislación General de la Cámara alta bonaerense, luego de unificar distintas iniciativas que venían siendo analizadas en la Legislatura.

Nuevas tecnologías, nuevos riesgos

La masificación de los teléfonos inteligentes y las redes sociales multiplicó las posibilidades de producir, almacenar y distribuir fotografías, videos y datos personales. Una publicación o archivo puede alcanzar a cientos o miles de personas en cuestión de minutos y resultar extremadamente difícil de eliminar una vez que comenzó a circular.

Este nuevo escenario obliga también a actualizar las herramientas de prevención, educación y respuesta frente a situaciones que años atrás no tenían la dimensión que poseen actualmente.

La propuesta bonaerense apunta precisamente a brindar herramientas a las instituciones educativas para promover una educación digital libre de violencias y desarrollar estrategias de prevención, sensibilización e intervención.

Uno de los puntos centrales es el abordaje de situaciones vinculadas con violencia sexual y de género producidas mediante entornos digitales, además de generar conciencia sobre privacidad, consentimiento y utilización responsable de las nuevas tecnologías.

El caso de Ema Bondaruk

La iniciativa lleva el nombre de Ema Bondaruk, una adolescente bonaerense que murió en agosto de 2024, cuando tenía casi 16 años, después de que imágenes íntimas suyas fueran difundidas y viralizadas sin su consentimiento en el ámbito escolar.

Su caso impulsó diferentes iniciativas legislativas destinadas a fortalecer la prevención y el acompañamiento frente a este tipo de situaciones.

Uno de los proyectos fue presentado por la senadora Laura Clark, mientras que la Cámara de Diputados bonaerense había otorgado media sanción a otra iniciativa impulsada por la diputada Mayra Mendoza.

Las propuestas fueron posteriormente analizadas en conjunto y los aportes realizados desde el Senado se incorporaron a un texto unificado.

Educar también para la vida digital

La iniciativa pone sobre la mesa un desafío que crece junto con el desarrollo tecnológico: la necesidad de que la alfabetización digital no se limite al manejo de dispositivos y aplicaciones, sino que también contemple aspectos relacionados con la privacidad, la seguridad, el consentimiento y las consecuencias que puede tener la difusión de contenidos.

El programa busca que las escuelas cuenten con mecanismos de actuación frente a episodios de violencia digital y, al mismo tiempo, trabajar preventivamente con estudiantes y comunidades educativas.

En una sociedad cada vez más conectada y atravesada por nuevas tecnologías, el avance de herramientas digitales también exige desarrollar nuevos mecanismos educativos, institucionales y legales capaces de responder a riesgos y formas de violencia que evolucionan al mismo ritmo que la tecnología.

Fuente: Senado de la Provincia de Buenos Aires / Redacción TE.

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