Ingenieros de Cammesa propusieron reducir gradualmente el parque termoeléctrico y reemplazarlo con renovables y baterías de gran escala, que actuarían como «amortiguadores» del sistema eléctrico. El trabajo se presentó a fines de agosto en la sesión CIGRE 2026, en París, según ADNSUR.
Imagen ilustrativa: central de almacenamiento con baterías en Rheineck, Suiza, que no corresponde a los proyectos argentinos. Foto: Kecko, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.
Los autores son Nicolás de San Juan, Paolo Lambri, Juan Carlos Brunello y Félix Gallego.
El escenario modelado es el sistema argentino proyectado a 2028, con una demanda de 20.200 MW y una participación de eólica y solar de hasta el 30% de la generación del SADI. El modelo incluye a Paraguay, Uruguay y la interconexión con Brasil.
La falla simulada fue la salida de la línea de 500 kV Río Grande-Embalse y la caída de 500 MW importados desde Brasil.
Sin baterías, el amortiguamiento del sistema es del 3%. Con baterías concentradas en el Gran Buenos Aires llega al 5%, el mínimo que exige el criterio de estabilidad del SADI. Con baterías distribuidas en todo el país sube al 8%.
Según el informe, las baterías instaladas fuera del AMBA tienen un impacto proporcionalmente mayor que las concentradas en el área metropolitana.
Como contexto, entre agosto y octubre de 2026 ingresan 229 MW de la primera licitación de baterías. Se ofertaron 1.347 MW del sector privado y se adjudicaron 713 MW.
ADNSUR no informa cifras de ahorro económico.
Fuente: ADNSUR / Redacción TE




