Vaca Muerta y la conexión con Chile abren una oportunidad estratégica para el gas de Mendoza

El crecimiento de la producción de gas de Vaca Muerta vuelve a poner en primer plano la infraestructura que conecta a la Argentina con los países vecinos. En ese escenario, Mendoza aparece con una posición estratégica por reunir recursos hidrocarburíferos, redes de transporte y una conexión directa con Chile, una combinación que podría convertir a la provincia en un corredor energético hacia el mercado trasandino y el Pacífico.

La discusión se enmarca en un desafío más amplio para América Latina. Aunque la región cuenta con importantes reservas de gas y dispone de infraestructura construida durante las últimas décadas, todavía existen limitaciones para alcanzar una verdadera integración de los mercados energéticos.

Actualmente existen 16 gasoductos transfronterizos en América Latina. Sin embargo, disponer de esa infraestructura no garantiza por sí solo un mercado integrado: también se requieren contratos de largo plazo, capacidad de transporte disponible, reglas compatibles entre países, acceso a los sistemas existentes y condiciones económicas que permitan sostener nuevas inversiones.

De acuerdo con estimaciones de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y CAF citadas por Sitio Andino, una mayor integración regional del mercado gasífero podría generar intercambios comerciales cercanos a los US$5.000 millones anuales. Para alcanzar ese nivel serían necesarias inversiones superiores a los US$25.000 millones en infraestructura.

Mendoza mira hacia Chile

Dentro de ese escenario regional, Mendoza cuenta con una particularidad: posee territorio dentro de la formación Vaca Muerta, infraestructura de transporte de gas y una conexión existente con Chile.

Las primeras perforaciones no convencionales realizadas en el sur mendocino mostraron resultados que impulsaron nuevas etapas exploratorias, mientras la provincia busca incrementar las inversiones destinadas al desarrollo de sus recursos hidrocarburíferos.

A esto se suma el Gasoducto GasAndes, una infraestructura construida originalmente para transportar gas argentino hacia Chile y que vuelve a adquirir relevancia ante el crecimiento de la producción nacional.

Durante años, las restricciones de abastecimiento de la Argentina modificaron el funcionamiento de varios gasoductos internacionales. La expansión de Vaca Muerta volvió a cambiar ese escenario y abrió nuevamente la posibilidad de incrementar las exportaciones hacia países vecinos.

Para Mendoza, la infraestructura existente podría permitir no solamente colocar su propia producción, sino también transformarse en territorio de paso y nodo logístico para volúmenes provenientes de otras áreas productoras argentinas con destino al mercado chileno.

Infraestructura, el desafío pendiente

La provincia también enfrenta limitaciones. Si bien dispone de grandes redes de transporte atravesando su territorio, algunos recursos gasíferos todavía permanecen desconectados de los principales sistemas.

Uno de los ejemplos es Calmuco, en Malargüe, un yacimiento recuperado por la Empresa Mendocina de Energía (Emesa). Debido a que la zona no cuenta con un gasoducto para evacuar la producción, el gas es licuado y trasladado mediante camiones hasta la central térmica de Anchoris, un mecanismo denominado por la Provincia como “gasoducto virtual”.

La situación muestra uno de los principales desafíos para ampliar el desarrollo energético mendocino: conectar los nuevos recursos con las redes de transporte y los centros de consumo.

Malargüe concentra buena parte de esta apuesta. Allí avanzan inversiones y proyectos vinculados con Vaca Muerta, mientras se requieren mejoras en caminos, redes eléctricas y otras obras logísticas que permitan acompañar una eventual expansión de la producción.

El gas como respaldo de las renovables

El crecimiento de las energías renovables también suma otra dimensión al potencial del gas natural. Mendoza viene incrementando su capacidad de generación solar y, ante la variabilidad de esta fuente, el gas puede cumplir un papel de respaldo para garantizar generación eléctrica cuando disminuye la disponibilidad del recurso solar o aumenta la demanda.

De esta manera, el desarrollo hidrocarburífero, las energías renovables y la infraestructura eléctrica comienzan a formar parte de una misma discusión sobre la planificación energética provincial.

El crecimiento de Vaca Muerta ofrece así una nueva oportunidad para recuperar y ampliar la integración energética con Chile. Mendoza parte con ventajas importantes por su ubicación geográfica y la infraestructura existente, aunque convertir ese potencial en un corredor energético efectivo dependerá de nuevas inversiones, capacidad de transporte, acuerdos comerciales y reglas que permitan sostener los intercambios de gas a largo plazo.

Fuente: Sitio Andino / Redacción TE.

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