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sábado, mayo 9, 2026

Referentes del sector nuclear alertan por la crisis en la CNEA y reclaman una reforma integral

Más de veinte referentes del sector nuclear argentino coincidieron en que la Comisión Nacional de Energía Atómica atraviesa una etapa crítica marcada por la pérdida de recursos humanos, problemas de financiamiento y una estructura institucional que, según advierten, necesita una transformación profunda para garantizar su sostenibilidad y su rol estratégico en el desarrollo tecnológico del país.

Las conclusiones surgieron de un encuentro organizado por la Fundación Balseiro en Bariloche los días 24 y 25 de abril, donde especialistas, ex funcionarios y referentes históricos del área debatieron sobre el presente y el futuro del organismo nuclear. El documento final reúne diagnósticos, propuestas y diferencias sobre el rumbo que debería tomar la institución.

Entre los participantes estuvieron Conrado Varotto, Alfredo Caro, Germán Guido Lavalle, Julián Gadano y Diego Hurtado.

El documento sostiene que existe un consenso amplio respecto de que la CNEA “requiere una redefinición profunda de su misión, su gobernanza y sus mecanismos de gestión”, más allá de la coyuntura salarial y presupuestaria que atraviesa actualmente el organismo.

La preocupación se hizo visible semanas atrás, cuando cerca de un centenar de jefes y responsables de distintas gerencias elevaron una nota a las autoridades alertando sobre la imposibilidad de sostener equipos de trabajo debido a la situación salarial, contractual y presupuestaria.

En respuesta, el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, aseguró que el Gobierno trabaja en una reestructuración integral del organismo para orientarlo hacia un modelo de investigación y desarrollo con mayor capacidad de generar ingresos propios. Desde el oficialismo cuestionan la estructura histórica de la entidad y sostienen que el esquema actual requiere cambios de fondo.

Uno de los principales puntos de coincidencia entre los especialistas es que la pérdida de profesionales y técnicos altamente capacitados representa el núcleo más delicado de la crisis.

Según el informe, el conocimiento nuclear no puede reemplazarse rápidamente porque se construye a través de años de trabajo conjunto, operación de instalaciones, investigación y formación de nuevas generaciones. Por eso, advierten que la interrupción de esa cadena de transmisión puede tener consecuencias irreversibles.

Además de los salarios y la falta de financiamiento, los participantes señalaron que existe una relación desordenada entre la CNEA y las empresas del ecosistema nuclear. En ese marco, plantearon que el organismo no debería competir innecesariamente con compañías del sector, aunque tampoco convertirse en una simple fuente de transferencia gratuita de recursos humanos y conocimiento.

Aunque el diagnóstico general es compartido, las diferencias aparecen al momento de definir cómo debería reorganizarse la institución.

Algunos especialistas impulsan una transformación hacia un esquema similar al de los Laboratorios Nacionales del Departamento de Energía de Estados Unidos, con foco en investigación aplicada, innovación y transferencia tecnológica.

Alfredo Caro propuso convertir a la CNEA en un laboratorio nacional moderno y financiar parte de sus proyectos mediante ingresos provenientes de la generación nucleoeléctrica, a través de una participación accionaria en Nucleoeléctrica Argentina.

En una línea similar, Julián Gadano consideró que el Estado debería concentrarse en áreas estratégicas como investigación, regulación y generación de incentivos, dejando otras actividades productivas al sector privado.

También el ingeniero Juan Pablo Ordóñez sostuvo que la futura misión de la CNEA debería enfocarse exclusivamente en la producción de bienes públicos, mientras que las actividades comerciales podrían derivarse a empresas existentes o a nuevas sociedades específicas.

Por su parte, Alberto Lamagna planteó que el organismo debería profundizar la transferencia tecnológica y la asociación con compañías de alta tecnología, tanto del ámbito nuclear como de otras áreas estratégicas.

Otro de los puntos de discusión estuvo vinculado a los grandes proyectos nucleares y al papel del Estado en su impulso.

Diego Hurtado cuestionó la paralización de iniciativas como las centrales nucleares tipo CANDU y el proyecto Hualong One, cuya financiación había sido ofrecida por China. Según sostuvo, las centrales de potencia funcionan como eje ordenador del entramado institucional y empresarial del sector nuclear argentino.

Las diferencias también alcanzan cuestiones vinculadas a la estructura de conducción de la CNEA, incluyendo modelos de autonomía para los centros atómicos, estructuras matriciales, directorios específicos, fondos fiduciarios o nuevas formas de gestión de activos tecnológicos y científicos.

Pese a esas divergencias, el documento concluye que existe una coincidencia general en torno a la necesidad de reformular el funcionamiento del organismo para preservar capacidades estratégicas que el país desarrolló durante décadas.

Fuente: Econojournal/Redacción TE.

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