La expansión de las energías renovables en la Unión Europea continúa avanzando, aunque a un ritmo insuficiente para alcanzar los objetivos climáticos fijados para el final de la década. Así lo señala un informe del European Climate Neutrality Observatory (ECNO), que advierte que el crecimiento de la energía solar y eólica enfrenta obstáculos estructurales como la falta de inversiones en redes eléctricas, demoras en los permisos para nuevos proyectos y un desarrollo todavía limitado de los sistemas de almacenamiento.
De acuerdo con el relevamiento, las energías renovables variables —principalmente la solar fotovoltaica y la eólica— representaron en 2025 el 30% de la generación eléctrica del bloque europeo. Si bien la participación aumentó respecto de 2020, el porcentaje aún se encuentra lejos de la meta del 58% que la Unión Europea pretende alcanzar en 2030.
En materia de nuevas instalaciones, el balance de 2024 fue positivo. Durante ese año se incorporaron alrededor de 70 gigavatios (GW) de nueva capacidad renovable, un volumen considerado acorde con las necesidades de la transición energética.
Sin embargo, el crecimiento estuvo impulsado casi exclusivamente por la energía solar, que sumó 57,5 GW de potencia, mientras que la incorporación de nuevos parques eólicos cayó en aproximadamente 2 GW respecto del año anterior.
El informe advierte que esta diferencia tiene un impacto mayor al que reflejan los datos de potencia instalada, ya que los parques eólicos presentan un mayor factor de capacidad que las plantas solares y, por lo tanto, generan más electricidad con la misma potencia instalada.
Entre los principales obstáculos para acelerar la transición energética, ECNO identifica la insuficiente inversión en redes eléctricas, el lento despliegue del almacenamiento mediante baterías, la escasa incorporación de medidores inteligentes y los extensos procesos administrativos para autorizar nuevos proyectos.
El observatorio también sostiene que la planificación de las infraestructuras eléctricas no avanza al mismo ritmo que el desarrollo de las energías renovables, generando cuellos de botella que limitan la incorporación de nueva generación limpia.
En ese sentido, el informe señala que, aunque la inversión en redes aumentó de manera sostenida entre 2020 y 2025, el esfuerzo sigue siendo insuficiente. Solo en las redes de distribución sería necesario incrementar el ritmo de inversión entre un 12% y un 25% anual para responder a la demanda prevista durante los próximos años.
A esto se suma que la capacidad de almacenamiento mediante baterías continúa por debajo de los niveles considerados necesarios por la Comisión Europea para garantizar un sistema eléctrico más flexible y preparado para integrar una mayor participación de energías renovables.
ECNO también remarca que el apoyo regulatorio dentro del bloque sigue siendo desigual. Si bien iniciativas como la Ley de Industrias con Cero Emisiones Netas (NZIA) generaron un marco más favorable para el desarrollo de tecnologías limpias, la planificación y el financiamiento de las redes eléctricas continúan fragmentados entre los distintos Estados miembros y organismos reguladores.
Frente a este escenario, el organismo recomienda agilizar los procesos de autorización para nuevas redes y sistemas de almacenamiento, promover tarifas que incentiven un uso más eficiente de la infraestructura eléctrica y fortalecer la flexibilidad del sistema energético.
Además, destaca la importancia del futuro Libro Blanco sobre la integración del mercado eléctrico europeo, que la Comisión Europea prevé presentar este año y que buscará mejorar la integración regional de las energías renovables, reducir costos y optimizar el funcionamiento del mercado eléctrico.
El informe también advierte sobre otro desafío estratégico para Europa: la elevada dependencia de China en el suministro de materias primas críticas, baterías, inversores solares y otros componentes esenciales para la industria de tecnologías limpias.
Según ECNO, reducir esa dependencia, fortalecer la capacidad industrial europea y diversificar las cadenas de suministro serán factores determinantes para garantizar la competitividad del bloque y avanzar con éxito hacia la neutralidad climática prevista para las próximas décadas.
Fuente: Periódico de la Energía / Redacción TE




