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viernes, enero 16, 2026

La inteligencia artificial acelera el consumo de agua a escala global

El auge de la inteligencia artificial (IA) está generando un impacto ambiental inesperado: un fuerte incremento en el consumo de agua necesario para mantener operativos los grandes centros de datos que sostienen la revolución digital.

De acuerdo con investigaciones recientes, los servidores que procesan los modelos de IA, como los que entrenan chatbots o sistemas de recomendación, requieren millones de litros de agua por día para refrigerarse y evitar el sobrecalentamiento. Este uso intensivo del recurso natural se ha convertido en un nuevo foco de preocupación para ambientalistas y autoridades.

El costo oculto del progreso digital

El rápido crecimiento de la IA y de los servicios en la nube elevó el número de centros de datos en todo el mundo. Estas instalaciones ya representan cerca del 2 % del consumo eléctrico global, y además demandan enormes volúmenes de agua para su enfriamiento. En algunos casos, el gasto supera un millón de litros diarios, incluso en regiones que enfrentan estrés hídrico.

La situación se agrava porque gran parte de esta infraestructura tecnológica está ubicada en zonas con escasez de agua o alta dependencia de fuentes de energía fósil, lo que amplifica su huella de carbono.

Empresas bajo presión

Frente al creciente escrutinio, las grandes compañías tecnológicas —como Google, Microsoft, Amazon y Meta— comenzaron a implementar estrategias para reducir el impacto ambiental de sus centros de datos. Entre las medidas más destacadas se encuentran:

  • Refrigeración por inmersión líquida, que disminuye hasta un 50 % el consumo de agua.
  • Reutilización del calor residual para calefacción urbana en países como Dinamarca y Finlandia.
  • Ubicación estratégica de centros en climas fríos, como Canadá o el norte de Europa, que requieren menos refrigeración artificial.
  • Uso de energías renovables, a través de contratos de largo plazo con parques eólicos y solares.

Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó recientemente una serie de directrices globales para promover estándares de sostenibilidad en el sector.

Latinoamérica, entre la oportunidad y el desafío

En América Latina, el debate recién comienza. Países como Chile y Brasil ya atraen inversiones en infraestructura tecnológica, pero aún cuentan con una regulación ambiental limitada. En Argentina, el desafío será lograr un equilibrio entre competitividad y sustentabilidad, en un contexto de búsqueda de inversiones para ampliar la conectividad y el almacenamiento de datos.

Expertos advierten que la región tiene una ventaja potencial: una matriz energética con alta participación de fuentes renovables y climas templados que pueden favorecer el enfriamiento natural. Sin embargo, advierten que será necesario avanzar en normativas ambientales, incentivos fiscales y formación técnica para aprovechar esa oportunidad.

Un dilema de la era digital

El crecimiento de la inteligencia artificial generativa —como los modelos que producen texto, imágenes o código— podría duplicar la demanda energética y de agua de los centros de datos entre 2025 y 2030, si no se aplican políticas de eficiencia más estrictas.

El reto, coinciden los especialistas, será lograr que el avance tecnológico no agrave la crisis ambiental. En la nueva economía digital, el agua también se ha convertido en un recurso estratégico.

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