Cuba acelera su apuesta por la energía solar ante la escasez de petróleo

Cuba atraviesa una profunda crisis energética marcada por la falta de combustible, el deterioro de su infraestructura eléctrica y los apagones prácticamente diarios. Frente a este escenario, el Gobierno aceleró la incorporación de energía solar con una fuerte participación de China, que se convirtió en el principal proveedor de equipos para ampliar la capacidad renovable de la isla.

Durante los últimos dos años se construyeron al menos 41 parques solares de tamaño medio y otros 18 de menor escala, según datos de RenewAtlas, una plataforma que registra proyectos fotovoltaicos mediante imágenes satelitales. El objetivo oficial, anunciado en 2024, contempla alcanzar 92 parques de tamaño medio para 2028.

La expansión se aceleró especialmente después de los apagones generalizados registrados durante 2024 y en medio de una fuerte caída de las importaciones de petróleo procedentes de Venezuela, históricamente uno de los principales proveedores energéticos de Cuba.

La situación se agravó luego de que la Administración de Donald Trump bloqueara a finales de enero casi todos los envíos de energía hacia La Habana. En mayo, el Gobierno cubano aseguró que el país se había quedado sin reservas de combustible, aunque posteriormente Estados Unidos permitió algunos cargamentos destinados a empresas privadas de la isla.

En ese contexto, la energía solar aparece como una alternativa para reducir parcialmente la dependencia de los combustibles fósiles. Los nuevos parques podrían aportar alrededor de 1.000 megavatios cuando funcionen a plena capacidad, casi cinco veces más que la potencia fotovoltaica instalada anteriormente.

La cifra equivaldría aproximadamente a un tercio de la demanda máxima habitual de Cuba, estimada en unos 3.200 megavatios.

Según datos oficiales, la energía solar ya cubre alrededor del 10% de las necesidades eléctricas del país, frente al 3% que representaba a comienzos del año pasado.

China ocupa un lugar central dentro de esta transformación. El país asiático, responsable de aproximadamente el 80% de la fabricación mundial de paneles solares, envió a Cuba equipos por USD 117 millones durante 2025, un fuerte incremento frente a los USD 3 millones registrados en 2023.

Además de los paneles fotovoltaicos, durante este año aumentaron los envíos chinos de sistemas de almacenamiento mediante baterías, una tecnología considerada fundamental para aprovechar mejor la generación renovable.

El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, señaló que parte de los proyectos fue financiada con ingresos provenientes de la actividad del níquel. A su vez, el programa económico del Gobierno para 2026 contempla 320 megavatios en paneles solares donados por China. Vietnam y Japón también realizaron aportes de equipamiento, aunque en menor escala.

La cooperación energética forma parte de una presencia cada vez mayor de China en el Caribe. Durante los últimos años, Pekín incrementó las donaciones y el financiamiento relacionados con proyectos climáticos y energéticos en una región estratégica para el movimiento de materias primas procedentes de América Latina.

Sin embargo, la fuerte incorporación de capacidad solar todavía no consigue resolver los problemas estructurales del sistema eléctrico cubano.

La producción nacional de petróleo y los envíos internacionales de combustible llevan años disminuyendo, mientras que las centrales térmicas se encuentran deterioradas después de décadas de funcionamiento y falta de inversiones.

Las redes de transmisión también presentan serios problemas. Investigaciones citadas por el economista cubano Ricardo Torres Pérez estiman que alrededor del 16% de la electricidad se pierde debido al deterioro de las líneas eléctricas.

A esto se suma la falta de recursos financieros del Estado para modernizar la infraestructura, un problema que también condiciona el aprovechamiento de los nuevos parques fotovoltaicos.

Uno de los principales obstáculos es la escasa capacidad de almacenamiento. La generación solar varía de acuerdo con las condiciones climáticas y desaparece durante la noche, por lo que necesita sistemas de baterías capaces de almacenar los excedentes y entregarlos posteriormente a la red.

El propio ministro cubano de Energía reconoció en abril que el país solamente estaba aprovechando una fracción de la capacidad solar instalada debido a la falta de almacenamiento. En julio se incorporó una batería y existen otras tres previstas, de acuerdo con medios estatales.

La expansión fotovoltaica también llegó a hogares y organizaciones. Miles de paneles destinados a instalaciones particulares fueron donados por China, España y otros países, aunque estos sistemas tampoco alcanzan todavía una escala suficiente para modificar sustancialmente la situación energética.

Durante este año Cuba sufrió al menos seis apagones de alcance nacional, además de numerosos cortes localizados que en algunos casos se prolongaron durante días. La falta de electricidad, sumada al deterioro de las condiciones económicas y sociales, también derivó en protestas en distintas zonas del país.

La energía solar se convirtió así en una herramienta cada vez más importante para evitar que el déficit eléctrico sea todavía mayor, pero no alcanza por sí sola para solucionar una crisis vinculada con la falta de combustible, el envejecimiento de las centrales, el deterioro de las redes y la insuficiente capacidad de almacenamiento.

“Sin los parques solares, los apagones serían aún peores”, sostuvo Torres. Sin embargo, advirtió que, pese al crecimiento de la generación fotovoltaica, la situación energética de la isla continúa deteriorándose.

Fuente: Stop en Línea / Redacción TE.

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