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viernes, enero 16, 2026

Crear un agente autónomo sin saber programar: una revolución al alcance de un clic

En pocos minutos y sin conocimientos de programación, hoy es posible diseñar un agente autónomo capaz de tomar decisiones, ejecutar acciones y responder a estímulos sin supervisión humana directa. Esta tecnología, que ya empieza a ser adoptada por profesionales y empresas, promete transformar la forma de trabajar, pero también plantea riesgos legales y éticos que aún no están del todo dimensionados.

En el marco de la Diplomatura en Legaltech e Inteligencia Artificial, más de 100 abogados crearon sus propios agentes autónomos usando plataformas como Make, Zapier, ChatGPT con extensiones o AutoGPT. El proceso, aseguran, puede realizarse desde un celular en tres pasos: definir un disparador, conectar aplicaciones y establecer una acción.

A diferencia de un bot tradicional —limitado a tareas concretas y predefinidas—, un agente autónomo puede encadenar acciones, interactuar con múltiples sistemas y tomar decisiones complejas. Por ejemplo, clasificar un correo electrónico, evaluar su urgencia y derivarlo sin intervención humana. Las aplicaciones van desde la programación automática de promociones para un comercio hasta la gestión de turnos médicos o la clasificación de expedientes jurídicos.

Pero la facilidad de creación no elimina los riesgos. Un agente mal configurado puede responder con datos erróneos, discriminar usuarios, filtrar información confidencial o violar la Ley de Protección de Datos Personales (25.326). El Código Civil y Comercial establece que el usuario o diseñador es responsable por los daños que cause el sistema, incluso si este actúa de manera autónoma.

Además, el uso de inteligencia artificial plantea interrogantes sobre la confidencialidad. El propio CEO de OpenAI, Sam Altman, advirtió que la privacidad de las conversaciones con ChatGPT no está garantizada frente a requerimientos judiciales.

Expertos subrayan que el desafío no es solo técnico, sino también legal y ético. “Activar un agente autónomo es asumir que sus actos nos representan”, señalan. En el nuevo ecosistema digital, la automatización es una herramienta poderosa, pero cada clic puede tener consecuencias reales. La clave, concluyen, es diseñar con responsabilidad, combinando conocimiento tecnológico con un marco jurídico sólido.

Fuente: Río Negro/Nota de opinión Vanesa Ruiz, Abogada, directora del Instituto de Derecho e IA del CAyPNQN/ Redacción TE.

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