Una fábrica de helados de Chajarí, Entre Ríos, apostó por la energía solar para abastecer su planta industrial, reducir sus costos operativos y avanzar hacia un modelo de producción más sustentable. Actualmente, el establecimiento genera incluso más electricidad de la que necesita para funcionar.
Se trata de Bahía Helados, una empresa que instaló paneles solares con los que alcanza una generación cercana a los 100 kVA, mientras que la demanda de la planta ronda los 80 kVA.
La incorporación de energía renovable permitió disminuir considerablemente el costo energético de la operación y se convirtió en uno de los pilares de la estrategia ambiental de la compañía.
La fábrica mantiene una producción cercana a los 5.000 kilos diarios y cuenta con más de 40 locales y alrededor de 1.000 puntos de venta distribuidos entre kioscos y supermercados. Su actividad se concentra principalmente en Entre Ríos y Corrientes.
Uno de los desafíos que enfrenta actualmente la empresa es encontrar un destino para la electricidad excedente. Inicialmente, el objetivo era inyectarla a la red para contribuir al sostenimiento de una fundación vinculada a chicos con discapacidad, pero dificultades regulatorias impidieron avanzar con esa alternativa.
Ante esta situación, la compañía analiza la posibilidad de vender directamente la energía sobrante a una industria cercana, lo que permitiría aprovechar completamente la capacidad de generación instalada y obtener un beneficio económico adicional.
El proyecto de sustentabilidad no se limita a los paneles solares. La planta también posee un sistema de tratamiento de efluentes mediante el cual reutiliza agua para el riego del predio y recupera aproximadamente el 50% de los plásticos utilizados durante su actividad.
Además, implementó un circuito para recuperar los baldes plásticos utilizados en las heladerías. Los clientes pueden devolver los recipientes limpios y, luego de un proceso de sanitización, estos vuelven a incorporarse al circuito hasta que dejan de estar en condiciones de ser reutilizados.
Los plásticos que ya no pueden volver a emplearse son compactados y procesados para transformarlos en elementos como bancos, subibajas y toboganes, que posteriormente son entregados a escuelas y otras instituciones.
La estrategia combina así generación renovable, eficiencia energética, reutilización del agua y recuperación de residuos, con el objetivo de disminuir el impacto ambiental y, al mismo tiempo, mejorar la competitividad de la producción.
Fuente: Punto Biz / Redacción TE.




