La reconfiguración del mercado energético europeo tras la invasión rusa a Ucrania abrió una oportunidad inédita para Argentina. Con la segunda reserva de shale gas técnicamente recuperable más grande del mundo y el desarrollo de Vaca Muerta en expansión, el país aparece como un potencial proveedor de gas natural licuado (GNL) para una Europa que busca diversificar sus fuentes de abastecimiento.
Así lo sostiene un informe elaborado por Fundación Libertad junto con la Fundación Friedrich Naumann Stiftung, que analiza las condiciones necesarias para transformar el potencial gasífero argentino en exportaciones sostenidas y contratos de largo plazo con el mercado europeo.
Uno de los primeros pasos en ese camino ya se concretó. Southern Energy S.A. (SESA) firmó el primer contrato de exportación de GNL argentino hacia Europa, mediante el cual suministrará dos millones de toneladas anuales a la empresa alemana SEFE durante ocho años, a partir de fines de 2027.
El estudio sostiene que la salida de Rusia como principal proveedor energético de Europa modificó por completo la estructura del mercado. Entre 2021 y 2025, la participación del gas ruso en las importaciones de la Unión Europea cayó del 41% al 6%, mientras que el GNL transportado por barco pasó de representar el 20% al 46% del abastecimiento, consolidándose como la principal herramienta para diversificar el suministro.
En paralelo, Noruega incrementó su participación como proveedor, mientras que Azerbaiyán y el Reino Unido también ganaron espacio. El resultado fue una matriz energética menos dependiente de Rusia, aunque con una necesidad permanente de importar energía.
Según el informe, la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania modificó las prioridades de la Unión Europea. La seguridad energética pasó a ocupar un lugar central, incluso por encima de los costos, impulsando la búsqueda de proveedores confiables, con capacidad de ofrecer contratos estables, infraestructura adecuada y menor riesgo geopolítico.
En ese escenario, Argentina reúne condiciones que la convierten en un actor de interés. De acuerdo con datos de la U.S. Energy Information Administration (EIA), el país dispone de aproximadamente 22,7 billones de metros cúbicos de shale gas técnicamente recuperable, ubicándose solo detrás de China y por encima de productores tradicionales como Estados Unidos, Canadá y Rusia.
Además, el desarrollo de Vaca Muerta modificó de manera estructural la producción gasífera nacional. El crecimiento del shale gas y del tight gas permitió compensar la caída de la producción convencional, convirtiendo a los recursos no convencionales en el principal motor del sector.
No obstante, el documento advierte que disponer de grandes reservas no garantiza, por sí solo, el acceso a los mercados internacionales. Para consolidarse como exportador de GNL, Argentina deberá resolver desafíos vinculados con infraestructura, transporte, licuefacción, financiamiento, estabilidad regulatoria y acuerdos comerciales de largo plazo.
Las cinco condiciones para aprovechar la oportunidad
El informe identifica cinco factores considerados determinantes para que el país logre posicionarse como proveedor confiable de gas para Europa.
El primero consiste en completar la infraestructura de transporte y licuefacción. Actualmente avanzan proyectos con buques flotantes, como el Hilli Episeyo y el MKII de SESA, que en conjunto sumarán una capacidad de seis millones de toneladas anuales, mientras continúa el desarrollo de infraestructura terrestre de mayor escala.
El segundo desafío es asegurar el financiamiento de los grandes proyectos. En ese sentido, el proyecto Argentina LNG, impulsado por YPF junto a Eni y XRG, prevé una inversión cercana a los 20.000 millones de dólares y una capacidad de producción de 12 millones de toneladas anuales, con decisión final de inversión prevista para 2026.
La tercera condición es sostener la reducción del riesgo país, que descendió desde los 1.923 puntos básicos registrados en diciembre de 2023 hasta un rango de entre 450 y 560 puntos en 2026, favoreciendo el acceso al financiamiento para nuevas obras de infraestructura.
El cuarto punto está relacionado con el cumplimiento de las exigencias ambientales de la Unión Europea. Desde 2027, el bloque requerirá que los productores certifiquen la medición y reducción de emisiones de metano bajo el estándar internacional OGMP 2.0 Nivel 5.
Finalmente, el informe considera indispensable garantizar la continuidad del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El esquema ya aprobó a SESA como proyecto estratégico y ofrece estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria durante 30 años, aunque su efectividad dependerá de que esas condiciones se mantengan más allá de los cambios de gobierno.
Para Javier Bongiovanni, economista de Fundación Libertad, “Europa ya tomó la decisión de diversificar sus fuentes de abastecimiento y la Argentina tiene una ventana concreta para incorporarse a ese nuevo mapa energético. Vaca Muerta aporta la escala y la competitividad del recurso, pero la oportunidad se define en la capacidad de transformarlo en infraestructura, contratos y cargamentos confiables de GNL”.
En la misma línea, el economista Facundo Beltramone sostuvo que “la Argentina no va a desplazar de inmediato a proveedores consolidados como Estados Unidos, Noruega o Qatar. Su oportunidad es convertirse en un proveedor complementario de mediano plazo, capaz de aportar volumen y previsibilidad a una Europa que busca diversificar sus riesgos”.
El especialista concluyó que el desafío pasa por consolidar una secuencia clave para competir en el mercado internacional: infraestructura, financiamiento, contratos, cargamentos y reputación como proveedor confiable.
Fuente: Diario de Río Negro / Redacción TE.




