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domingo, julio 26, 2026

Chile acelera la electrificación minera y amplía la brecha con Argentina

Chile y Argentina comparten algunos de los mayores yacimientos de cobre y litio de la región, pero siguen estrategias muy diferentes para abastecer de energía a sus proyectos mineros. Mientras el país trasandino avanza con una línea de transmisión de 1.346 kilómetros para llevar electricidad renovable a sus minas, Argentina continúa dependiendo en gran medida de generadores diésel y de soluciones impulsadas por cada empresa.

La principal apuesta chilena es el proyecto Kimal-Lo Aguirre, la primera línea de transmisión en corriente continua de alta tensión del país. La obra demandará una inversión cercana a los US$ 1.480 millones, tendrá una capacidad de hasta 3.000 MW y conectará la región de Antofagasta con la Región Metropolitana, atravesando cinco regiones y 28 comunas. Su entrada en operación está prevista para 2029.

El objetivo es aprovechar la generación renovable, principalmente solar, del norte chileno y transportarla hacia los principales centros de consumo industrial y minero, reduciendo además el desperdicio de energía provocado por las limitaciones actuales de la red.

En Argentina, en cambio, no existe un proyecto de transmisión de escala similar para abastecer las zonas mineras. La mayor parte de las operaciones ubicadas en alta montaña continúa utilizando generación térmica a diésel, una de las alternativas más costosas para producir electricidad, mientras las fuentes renovables y los sistemas de almacenamiento cumplen un rol complementario.

El caso del distrito minero Vicuña, en San Juan, refleja ese modelo. El joint venture integrado por BHP y Lundin Mining, con un proyecto aprobado bajo el RIGI por US$ 9.712 millones, propuso financiar la ampliación de la red eléctrica de 132 kV a 500 kV entre Nueva San Juan y Rodeo, a cambio de obtener prioridad de uso sobre esa infraestructura. La iniciativa generó objeciones de otros proyectos mineros y actualmente aguarda una definición del ENReGE.

La diferencia entre ambos países también queda reflejada en la planificación. Mientras Chile desarrolla infraestructura de transmisión como parte de una estrategia nacional impulsada por el Estado y ejecutada por el sector privado, Argentina continúa resolviendo las necesidades energéticas proyecto por proyecto.

Según el informe “La nueva ecuación de la minería en América Latina”, elaborado por la firma especializada Aggreko, la distancia entre los yacimientos y la red eléctrica se convirtió en el principal cuello de botella para el desarrollo minero en la región. El estudio, basado en entrevistas a especialistas de seis países, señala que cada mercado enfrenta desafíos distintos: México busca reducir su dependencia del gas importado mediante energía solar; Ecuador enfrenta la vulnerabilidad de su matriz hidroeléctrica; Brasil trabaja en reemplazar el diésel por renovables en la Amazonía; y Perú combina la expansión de su red con desafíos sociales y ambientales en las zonas mineras.

En ese escenario, la disponibilidad de infraestructura eléctrica aparece como un factor cada vez más determinante para la competitividad de los proyectos de cobre y litio en América Latina.

Fuente: Clarin / Redacción TE.

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