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jueves, mayo 21, 2026

Corea del Sur acelera su transición energética con megaparques solares para reducir su dependencia del petróleo

La crisis energética global y la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente comenzaron a acelerar decisiones estratégicas en distintos países altamente dependientes de combustibles fósiles importados. Uno de los casos más visibles es el de Corea del Sur, que acaba de lanzar un ambicioso programa para expandir su capacidad renovable con la construcción de 10 nuevos megaparques solares antes de 2030.

El plan fue anunciado por el Ministerio de Medioambiente surcoreano y apunta a llevar la capacidad renovable total del país hasta los 100 gigavatios (GW) hacia el final de la década, en un contexto marcado por la volatilidad internacional del petróleo y el gas.

La decisión aparece directamente vinculada al impacto económico y energético generado por la guerra en Medio Oriente, especialmente por los riesgos sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes del comercio global de hidrocarburos.

Actualmente, Corea del Sur depende en gran medida de las importaciones energéticas provenientes de la región. Esa vulnerabilidad volvió a quedar expuesta tras las tensiones internacionales y las dificultades logísticas derivadas del conflicto.

Frente a ese escenario, el gobierno de Seúl decidió acelerar proyectos renovables y redefinir parte de su estrategia energética bajo una lógica de seguridad de suministro.

“El enfoque de seguridad energética ahora se centra particularmente en las renovables como respuesta a la crisis energética causada por la guerra en Oriente Medio”, señalaron oficialmente desde el Ministerio de Medioambiente.

La apuesta solar no es menor para un país que todavía exhibe bajos niveles de generación renovable dentro de la OCDE. Según cifras oficiales, las energías renovables representaron apenas el 11,4% de la generación eléctrica total durante el último año.

El objetivo oficial es elevar esa participación hasta el 30% para 2035 y posicionar a Corea del Sur entre los diez países con mayor capacidad renovable instalada del mundo.

Para lograrlo, el gobierno no solo avanzará con los 10 megaparques solares, sino también con medidas orientadas a expandir la generación distribuida y la instalación de paneles solares en infraestructura industrial y urbana.

Entre las iniciativas anunciadas aparece la obligatoriedad de incorporar paneles solares en los techos de nuevas fábricas y edificios industriales, buscando aumentar rápidamente la superficie disponible para generación fotovoltaica.

Otro de los ejes centrales del programa apunta a reducir el costo de generación renovable hasta volverla más competitiva que el gas natural hacia 2035.

La estrategia surcoreana refleja un fenómeno que comienza a repetirse en distintos mercados importadores de energía: la transición energética ya no se presenta únicamente como una política ambiental o climática, sino también como una herramienta de seguridad geopolítica y estabilidad económica.

La volatilidad internacional del petróleo y el gas, agravada por los conflictos en Medio Oriente, está acelerando debates sobre independencia energética, diversificación de fuentes y resiliencia de los sistemas eléctricos.

En ese contexto, la energía solar gana terreno como una de las tecnologías más rápidas de desplegar para reducir exposición a mercados fósiles internacionales.

Para Corea del Sur, uno de los países más industrializados y tecnológicamente avanzados de Asia, el desafío ahora será transformar esa aceleración renovable en capacidad concreta de generación, almacenamiento e integración al sistema eléctrico nacional.

La transición energética global, cada vez más, también empieza a escribirse desde la geopolítica.

Fuente: Aries Online / Redacción TE.

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