La carrera por el uranio suma velocidad en la Patagonia y Mendoza, con fuertes inversiones extranjeras y un creciente respaldo político del gobierno nacional a la minería nuclear. La canadiense Jaguar Uranium comenzó trabajos de exploración en Chubut y acelera en paralelo sus planes sobre históricos yacimientos mendocinos, en medio de un escenario marcado por la disputa ambiental y el interés global por minerales estratégicos.
La compañía inició tareas de campo en el bloque Guanaco, dentro del proyecto Laguna Salada, uno de los desarrollos de uranio más grandes del país. El avance fue posible luego de que el gobierno de Chubut aprobara la Evaluación de Impacto Ambiental, habilitando estudios geofísicos, perforaciones y toma de muestras en una superficie de más de 230.000 hectáreas.
Desde la firma aseguran que el objetivo es acelerar la identificación de recursos de uranio y vanadio en la meseta chubutense, apoyados en financiamiento internacional obtenido tras su salida a la Bolsa de Nueva York, donde recaudaron 25 millones de dólares para expandir proyectos en Argentina y Colombia.
En Mendoza, la empresa también avanza sobre el histórico yacimiento Huemul, en Malargüe, considerado uno de los primeros desarrollos uraníferos del país. Allí, Jaguar firmó un convenio con el Gobierno provincial y prepara un nuevo estudio ambiental para iniciar exploraciones específicas sobre uranio, además de los permisos ya vigentes para cobre dentro del Malargüe Distrito Minero Occidental.
El nuevo impulso sobre el uranio argentino ocurre en un contexto internacional favorable para la energía nuclear. La reactivación de centrales nucleares en Japón y los acuerdos estratégicos entre Estados Unidos y Argentina para garantizar minerales críticos volvieron a colocar al uranio en el centro de la geopolítica energética.
Al mismo tiempo, el avance de estos proyectos vuelve a encender el debate ambiental en provincias históricamente atravesadas por conflictos sociales vinculados a la megaminería. Organizaciones ambientales y sectores de la comunidad cuestionan la expansión extractiva sobre territorios sensibles, mientras el gobierno de Javier Milei promueve el desarrollo nuclear y minero como eje para atraer inversiones y generar divisas.
fuente: eleditormendoza/Redacción




