Bu La disputa tecnológica entre Estados Unidos y China sumó un nuevo episodio en el terreno de la inteligencia artificial luego de que una representante vinculada a un think tank chino intentara acceder a Mythos, el modelo más avanzado de la empresa Anthropic especializado en la detección de vulnerabilidades de software. La compañía rechazó el pedido y el caso encendió alertas en Washington.
El episodio ocurrió durante una reunión realizada en Singapur el mes pasado, organizada por el Carnegie Endowment for International Peace. Según trascendió, la solicitud no fue presentada de manera oficial por el gobierno chino, aunque funcionarios estadounidenses interpretaron el acercamiento como una señal del interés de Pekín por acceder a tecnologías estratégicas desarrolladas por firmas norteamericanas.
Un modelo de IA considerado estratégico
Anthropic presentó Mythos en abril, aunque decidió mantenerlo fuera del acceso público debido a sus capacidades avanzadas para detectar fallas en sistemas informáticos y redes digitales. La herramienta fue diseñada para identificar vulnerabilidades desconocidas, algo que puede resultar clave tanto para la defensa cibernética como para eventuales ataques informáticos.
Por esa razón, el acceso quedó restringido al gobierno de Estados Unidos y a un grupo reducido de empresas y organizaciones vinculadas con tareas de ciberseguridad. En Washington consideran que este tipo de desarrollos representan activos estratégicos en medio de la creciente competencia tecnológica global.
Funcionarios estadounidenses sostienen que sistemas como Mythos podrían modificar el equilibrio de poder digital, ya que permiten acelerar la detección de fallas críticas en infraestructuras sensibles. La preocupación se extiende también al avance de países como Rusia y China en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial aplicadas a seguridad y defensa.
Tensión política y tecnológica entre Washington y Pekín
El intento de acercamiento ocurrió en la antesala de una nueva reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín. Aunque el caso Mythos no figura oficialmente en la agenda bilateral, las conversaciones entre ambos gobiernos incluyen temas sensibles como inteligencia artificial, ciberseguridad, acceso a chips avanzados y restricciones tecnológicas.
Desde la Casa Blanca aseguran que China podría buscar mecanismos alternativos para acceder a tecnología de punta estadounidense mediante universidades, empresas asociadas o instituciones vinculadas al Estado. En ese contexto, el episodio ocurrido en Singapur reforzó las sospechas sobre posibles intentos indirectos de aproximación a desarrollos estratégicos.
En los últimos años, analistas estadounidenses calculaban que las empresas de Estados Unidos mantenían una ventaja de aproximadamente seis meses sobre los desarrollos chinos en inteligencia artificial avanzada. Sin embargo, dentro de la industria tecnológica norteamericana consideran que modelos recientes, como Mythos y OpenAI ChatGPT 5.5, ampliaron esa distancia a casi un año.
El avance chino y la carrera por los chips
Pese a ello, especialistas advierten que China ya demostró capacidad para reducir rápidamente la brecha tecnológica. Uno de los ejemplos más mencionados es DeepSeek, que logró avances relevantes en modelos de IA y aseguró haber optimizado sus sistemas para operar con chips desarrollados por Huawei.
Ese escenario profundiza la estrategia de Pekín para disminuir su dependencia de proveedores estadounidenses, especialmente frente a las restricciones de exportación y controles aplicados por Washington sobre semiconductores avanzados.
Tanto Anthropic como OpenAI limitaron el acceso a sus modelos más sofisticados debido a los riesgos asociados con herramientas capaces de descubrir vulnerabilidades críticas. Desde China cuestionan esas restricciones y argumentan que necesitan acceso a tecnologías de última generación para proteger infraestructuras sensibles y reforzar sus sistemas defensivos.
En Estados Unidos, en cambio, crece la preocupación por el posible uso ofensivo de estas plataformas contra redes gubernamentales, compañías estratégicas o sistemas financieros. Expertos en seguridad informática advierten que liberar modelos con este nivel de capacidad podría facilitar operaciones de ciberataques a escala global y acelerar una nueva carrera tecnológica entre las principales potencias.
Fuente: Ámbito/Redacción TE.




