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lunes, mayo 25, 2026

Asia y la inteligencia artificial reordenan el mapa global de inversiones

La economía mundial atraviesa una etapa en la que la volatilidad dejó de ser un fenómeno pasajero para convertirse en una condición estructural. A las tensiones geopolíticas —agravadas recientemente por los conflictos en Oriente Próximo— se suman desequilibrios macroeconómicos y una creciente fragmentación del comercio internacional. En este escenario, empresas e inversores están reformulando sus estrategias, con Asia y la inteligencia artificial como ejes centrales de una nueva asignación de capital a escala global.

Un relevamiento internacional elaborado por HSBC, basado en respuestas de miles de compañías y grandes inversores institucionales, muestra que el interés por expandirse fuera de los mercados de origen sigue firme. Pese al contexto incierto, la gran mayoría de los consultados identifica oportunidades en el exterior y una proporción significativa está dispuesta a asumir riesgos estratégicos mayores que en el pasado.

Lejos de provocar un repliegue, la acumulación de crisis en la última década impulsó a muchas organizaciones a redefinir su posicionamiento global. Una parte sustancial de los ejecutivos anticipa cambios relevantes en la localización de sus operaciones en los próximos años, proceso que ya comenzó a traducirse en ajustes concretos en las decisiones de inversión.

Tecnología y energía, en el centro de la estrategia

La inteligencia artificial se consolidó como un factor decisivo en la planificación empresarial. Para una proporción creciente de actores, el acceso a infraestructura tecnológica, capacidad de procesamiento de datos y recursos energéticos competitivos será determinante a la hora de elegir dónde invertir.

Este nuevo paradigma combina dos variables clave: tecnología y energía. La disponibilidad de centros de datos eficientes y costos energéticos previsibles aparece como un criterio casi tan importante como las perspectivas de crecimiento económico de cada país.

En términos de impacto, las expectativas son concretas: las empresas proyectan mejoras en productividad, eficiencia operativa y capacidad de anticipar escenarios complejos. Esta tendencia también se refleja en los portafolios financieros, donde la inteligencia artificial se posiciona como una de las principales temáticas de inversión hacia 2026.

Fuente: REUTERS/Redacción TE

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