Los mercados energéticos globales encendieron las alarmas. El precio del crudo Brent registró una suba acumulada del 18 % en lo que va de junio, alcanzando niveles no vistos en los últimos cinco meses. La escalada se produce en el marco del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, y podría agravarse si se amplía el frente militar en la región.
Los analistas temen una interrupción en el flujo de crudo del Golfo Pérsico, especialmente en el estrecho de Hormuz, por donde transita casi el 30 % del comercio marítimo global de petróleo. Una acción militar directa podría empujar el precio del barril por encima de los 130 USD, impactando de lleno en la inflación global y complicando los planes de los bancos centrales respecto a las tasas de interés.
El nerviosismo ya se siente en los mercados de futuros y en la cadena de suministros energéticos, mientras se monitorean posibles sanciones cruzadas que afecten aún más el equilibrio energético mundial.




