El aumento del precio internacional del crudo volvió a activar el esquema de retenciones móviles a las exportaciones de petróleo argentino. Con el barril de referencia Brent por encima de los 100 dólares, las ventas externas de crudo convencional comenzaron a tributar nuevamente una alícuota del 8%, una situación que impacta especialmente en provincias como Chubut, donde la producción atraviesa una etapa de retroceso.
El mecanismo se puso en marcha de forma automática al superar el Brent el umbral de los 80 dólares por barril. Según el régimen vigente, ese nivel de cotización restablece los derechos de exportación del 8%, mientras que valores inferiores activan escalas más bajas o incluso la eliminación de las retenciones.
Desde la Secretaría de Energía señalaron que la aplicación responde a lo establecido en el Decreto 59/2026, que fijó un esquema variable de derechos de exportación vinculado al comportamiento del precio internacional del crudo.
El salto en el precio del petróleo se produjo en un contexto de fuerte volatilidad internacional asociada a la escalada del conflicto en Medio Oriente. En ese escenario, el Brent superó los 103 dólares por barril, su valor más alto desde 2022.
Durante los momentos de mayor tensión en el mercado llegó incluso a acercarse a los 120 dólares, impulsado por la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas por donde circula una parte significativa del comercio global de petróleo y gas.
Desde el equipo económico del Gobierno nacional sostienen que la activación de las retenciones responde estrictamente al esquema establecido a comienzos de año.
Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior, explicó que el decreto había elevado previamente el precio mínimo del barril para mejorar la competitividad del sector.
Según la visión oficial, el objetivo del sistema es generar un equilibrio entre los incentivos para exportar a precios internacionales y la necesidad de evitar que los aumentos del crudo se trasladen directamente al mercado interno de combustibles.
En los fundamentos del decreto que estableció el esquema variable de retenciones, el propio Gobierno reconoció las dificultades estructurales que enfrenta la producción convencional.
Entre los factores mencionados figuran el agotamiento de los reservorios maduros, el aumento de los costos operativos y la volatilidad del mercado internacional.
En paralelo, varias provincias productoras vienen implementando medidas para sostener la actividad, como reducciones de regalías, incentivos fiscales y programas de reconversión de áreas maduras.
En este contexto, la activación automática de las retenciones vuelve a abrir el debate sobre el delicado equilibrio entre la recaudación fiscal, la competitividad del sector petrolero y la preservación del empleo en regiones donde la actividad hidrocarburífera continúa siendo uno de los principales motores económicos.
Fuente: INFOBAE/Redacción TE.




