El mayor fondo de inversión del mundo, BlackRock, desembarca con más fuerza en el mercado energético argentino tras liderar, junto al fondo sueco EQT, la compra global de AES Corporation por u$s10.700 millones. Si se contempla la deuda asumida, el valor empresarial de la transacción asciende a u$s33.300 millones.
La adquisición fue acordada por un consorcio encabezado por Global Infrastructure Partners (GIP), firma que opera bajo el ala de BlackRock, en lo que representa una de las mayores operaciones recientes en infraestructura energética y activos vinculados a la creciente demanda de electricidad para centros de datos e inteligencia artificial.
La operación tiene efectos directos en el plano local, donde la compañía opera como AES Argentina. Aunque recientemente dejó de administrar la central hidroeléctrica Alicurá —tras perder la licitación que adjudicó el activo a Edison Energía— la empresa mantiene una posición relevante dentro de la matriz eléctrica nacional.
A nivel global, AES cuenta con más de 35 GW de capacidad instalada. En el país, su presencia se apoya principalmente en generación térmica y en un desarrollo incipiente de energías renovables.
Entre sus activos más importantes se destacan la Central Térmica San Nicolás y el ciclo combinado AES Paraná, instalaciones clave para el Sistema Argentino de Interconexión (SADI). A eso se suman las hidroeléctricas Cabra Corral y El Tunal, en Salta, y la central Ullum, en San Juan, consolidando a la firma entre las cinco mayores generadoras del país.
Un eje central de la operación es la estrategia de transición hacia fuentes más limpias. En la Argentina, AES opera los parques eólicos Vientos Bonaerenses y Vientos Neuquinos, que en conjunto aportan alrededor de 200 MW de potencia renovable.
El interés del consorcio comprador se vincula con la necesidad global de infraestructura energética estable y sostenible, especialmente ante la expansión de la economía digital y la demanda eléctrica asociada a la inteligencia artificial.
Además de sus centrales, la compañía posee activos logísticos relevantes. Cuenta con un puerto de descarga en la Central Térmica San Nicolás para abastecimiento de carbón —la única planta del país que aún utiliza este combustible, cuya discontinuidad está prevista hacia el final de la década— y con el puerto de AES Paraná para combustible líquido. Ambos se ubican en el partido bonaerense de San Nicolás y tienen capacidad para prestar servicios a terceros.
La empresa también participa en el Fondo para Inversiones Necesarias que Permitan Incrementar la Oferta de Energía Eléctrica en el Mercado Eléctrico Mayorista (FONINVEMEM), administrado por CAMMESA bajo la órbita de la Secretaría de Energía. Esa participación le otorga presencia indirecta en centrales como San Martín, Manuel Belgrano y Guillermo Brown.
El acuerdo implica una prima del 40,3% respecto del valor promedio de las acciones de AES en julio de 2025, cuando comenzaron a trascender las negociaciones. Para la casa matriz en Virginia, la venta permite obtener liquidez para financiar expansión sin afectar dividendos ni recurrir a nuevas emisiones.
En el plano local, la llegada indirecta de BlackRock introduce un nuevo jugador de peso en el tablero energético. Cabe recordar que el año pasado AES obtuvo un fallo favorable en el CIADI por más de u$s700 millones en un litigio contra el Estado argentino.
Operativamente, la filial mantendría sus planes de inversión, incluyendo ampliaciones en energía eólica y el desarrollo de sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) en San Nicolás. Con el respaldo financiero de BlackRock y EQT, esos proyectos podrían acelerarse, reduciendo la dependencia del financiamiento condicionado por el riesgo soberano argentino.
Fuente: IProfesional/Redacción TE.




