El fuerte incremento de las tasas de interés decidido por el Ministerio de Economía para contener al dólar y la inflación está generando un problema inesperado en la cadena de pagos del sistema eléctrico. La medida encareció el financiamiento y prácticamente paralizó el mercado secundario en el que Cammesa —la compañía que administra el Mercado Eléctrico Mayorista— solía descontar los cheques diferidos que recibe de las distribuidoras para cancelar la compra de energía.
Hoy, Cammesa acumula cheques por el equivalente a casi US$ 100 millones que no puede convertir en efectivo. La situación encendió alarmas en el equipo económico de Luis Caputo, ya que si el flujo de instrumentos impagos continúa creciendo, el Tesoro debería asistir con fondos públicos para sostener la cadena de pagos del sector.
Acuerdo para reducir los cheques
Ante este escenario, la secretaria de Energía, María Tettamanti, participó de la última reunión de Directorio de Cammesa junto a generadoras, transportistas, grandes usuarios y distribuidoras. Allí se consensuó un plan para que Edenor, Edesur y otras empresas reduzcan gradualmente el uso de cheques diferidos: 60% en agosto, 55% en septiembre y 50% en octubre.
Hasta hace unos meses, las distribuidoras llegaron a cubrir hasta el 75% de sus obligaciones con cheques sin que Cammesa tuviera problemas para descontarlos. Pero la suba de tasas y los mayores encajes bancarios encarecieron el financiamiento al punto de volverlo inviable.
Limitaciones y riesgo fiscal
En el Gobierno reconocen que las grandes distribuidoras del AMBA no pueden pasar de un día para el otro a pagar todo en efectivo. Con ingresos limitados por la última revisión tarifaria del ENRE —más moderada que la aplicada en provincias—, Edenor y Edesur ya atraviesan tensiones financieras. Incluso Edenor debió emitir un bono por $22.000 millones para transferir fondos a Cammesa.
El nuevo interventor del ENRE, Marcelo Lamboglia, deberá evaluar la capacidad real de pago de ambas compañías. Mientras tanto, Energía busca administrar un problema que surgió como efecto colateral del endurecimiento monetario y que amenaza con derivar en mayores necesidades de asistencia fiscal.
Fuente: Econojournal/ Redacción TE.




