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viernes, enero 16, 2026

Semana explosiva en los mercados: Alerta y preocupación por la suba del dólar y de tasas.

La última semana de julio cerró con una combinación explosiva para la economía argentina: el dólar aceleró su marcha y las tasas de interés alcanzaron niveles máximos, consolidando lo que en la city financiera ya se describe como un “nuevo equilibrio” nominal. Sin embargo, detrás de esta aparente estabilización cambiaria, se intensifican las señales de alerta sobre el nivel de actividad económica.

El tipo de cambio oficial subió más de un 13% en julio y cerró en torno a los $1.360, impulsado por una fuerte demanda de cobertura ante un contexto de incertidumbre persistente. A pesar de las intervenciones en el mercado de futuros y una política monetaria contractiva, el dólar se fortaleció y tensionó aún más las expectativas.

En paralelo, el Tesoro Nacional debió convalidar tasas de hasta el 65% nominal anual (TNA) para captar pesos en la última licitación. Esta suba, acompañada por una decisión del Banco Central de elevar los encajes bancarios hasta el 40%, evidenció la intención oficial de absorber liquidez sin permitir una baja de tasas. La jugada fue efectiva para evitar una emisión neta, pero reforzó el sesgo recesivo de la política económica.

Mientras tanto, las tasas reales —descontando inflación— se ubican en niveles positivos y elevados, lo cual genera impactos en el crédito privado, la inversión y el consumo. Economistas del sector señalan que este esquema de tasas altas y tipo de cambio contenido reduce presiones sobre los precios, pero enfría la economía de manera sostenida.

Uno de los pocos datos positivos es que, pese al salto del dólar, no se verificó por ahora un traslado pleno a los precios internos. La inflación, aunque elevada, no se aceleró de forma abrupta en las últimas semanas, lo que permitió mantener un tipo de cambio real competitivo respecto a meses anteriores.

Sin embargo, la contracara de esta estabilización es el estancamiento en la actividad productiva, la caída en el consumo y la fragilidad de las cuentas fiscales, que aún enfrentan compromisos significativos de deuda en un contexto de desaceleración de la recaudación.

El panorama para agosto se presenta desafiante: el Gobierno deberá sostener la estabilidad cambiaria con instrumentos cada vez más costosos, mientras intenta contener el impacto social de una economía que no da señales claras de reactivación. Las próximas licitaciones de deuda, la negociación con organismos internacionales y la evolución del dólar en el mercado informal serán los focos de atención en las semanas que vienen.

Redacción TecnoEnergía | 3 de agosto de 2025

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