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domingo, marzo 15, 2026

Neuquén podría asumir el control total de la Planta de Agua Pesada y reactivar un activo estratégico para la industria nuclear

El Gobierno nacional evalúa transferir a la provincia de Neuquén la operación completa de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Arroyito. La negociación, que avanza entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Ejecutivo neuquino, contempla la cesión del 49% de las acciones que la Nación posee en la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), a cambio del pago de un canon provincial.

De concretarse el acuerdo, Neuquén pasaría a tener el control operativo y comercial de la planta por un período inicial de 25 años, mientras la CNEA mantendría la titularidad de las instalaciones. La medida se enmarca en un plan de reactivación de la producción de agua pesada —insumo esencial para los reactores nucleares—, suspendida desde 2017.

ENSI, integrada actualmente con un 51% de participación provincial y un 49% nacional, es la empresa responsable de la operación técnica del complejo. Con el traspaso, el gobierno neuquino asumiría la gestión integral, incluyendo la búsqueda de nuevos mercados internacionales.

En paralelo, la provincia abrió una convocatoria global para atraer compradores. Cinco empresas extranjeras —provenientes de Canadá, China y Europa— ya manifestaron su interés mediante cartas de intención. La propuesta prevé reactivar dos líneas de producción con una capacidad de 200 toneladas anuales y una demanda estimada de 180 toneladas.

Según estimaciones oficiales, la puesta en marcha requerirá una inversión cercana a los 80 millones de dólares y un plazo de reacondicionamiento de 18 meses. Parte de ese financiamiento podría provenir de anticipos de las empresas interesadas y de organismos financieros internacionales.

El ministro de Planificación e Infraestructura, Rubén Etcheverry, informó a los trabajadores sobre el avance de las gestiones y ratificó la voluntad del Gobierno provincial de mantener los 124 puestos laborales actuales. Además, se extenderá el contrato de mantenimiento —que vence el 31 de octubre— al menos hasta febrero de 2026, para garantizar la transición sin interrupciones.

“La prioridad es sostener la operación y cuidar el conocimiento técnico acumulado durante décadas”, señalaron desde el ministerio.

La PIAP es la mayor planta de agua pesada del hemisferio sur y fue concebida para abastecer las centrales nucleares del país. Su reactivación no solo permitiría reducir los costos de mantenimiento actuales, sino también reposicionar a Argentina como proveedor internacional en el mercado nuclear.

El proyecto se inscribe dentro de una estrategia provincial más amplia que busca diversificar la matriz energética y productiva de Neuquén, combinando la fortaleza hidrocarburífera de Vaca Muerta con el desarrollo tecnológico y científico.

Energía, innovación y soberanía tecnológica

Con el control operativo de la PIAP, Neuquén apunta a consolidarse como un polo de referencia regional en tecnología nuclear y energía limpia. “Este paso representa una oportunidad para integrar industria, conocimiento y desarrollo energético con una visión de largo plazo”, destacaron desde el Ejecutivo provincial.

Si la transferencia se concreta, la planta de Arroyito podría convertirse en un emblema de la nueva etapa de Neuquén: una provincia que combina recursos naturales, innovación y soberanía tecnológica para proyectarse en el mapa energético global.

Fuente: Alerta Digital/Redacción TE.

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