La minería está atravesando un cambio de época. Ya no se trata solo de extraer recursos del subsuelo: ahora, la industria debe reinventarse para jugar un rol activo en la transición energética y digital que marcará las próximas décadas. Así lo advierte el último informe global de “PwC, Mine 2025: Concentrating on the future”, que analiza los desafíos y oportunidades que enfrenta el sector en un contexto de creciente presión ambiental, económica y geopolítica.
De acuerdo con PwC, las 40 principales mineras del mundo (excluyendo las auríferas) vieron caer sus ingresos en más de un 3 % durante 2024, en medio de una combinación adversa de precios internacionales en baja y costos operativos en alza. En contraste, las empresas centradas en el oro disfrutaron de una rentabilidad récord gracias a su perfil de refugio en tiempos de incertidumbre: sus ingresos crecieron un 15 % y su EBITDA un 32 %.
A esto se suma una desaceleración en el ritmo de fusiones y adquisiciones. En 2024 hubo 280 transacciones vinculadas a minerales estratégicos (como cobre, litio, níquel o uranio), muy por debajo de los 428 acuerdos registrados en 2022. La nueva estrategia: menos volumen, más precisión. El capital busca eficiencia y foco geopolítico.
El litio, el cobre, el cobalto, las tierras raras y el níquel están en el corazón de industrias clave: autos eléctricos, energías renovables, infraestructura verde, salud, tecnología y alimentación. Pero la distribución global de estos recursos es desigual: China, por ejemplo, domina más del 50 % de la producción de 18 minerales esenciales y concentra aún más del procesamiento.
Esto plantea riesgos sistémicos: ante tensiones comerciales o crisis geopolíticas, la seguridad del suministro puede verse comprometida. Frente a esto, PwC sugiere diversificar el mapa minero mundial, fomentar la exploración en nuevos territorios, invertir en procesamiento local, impulsar el reciclaje y promover políticas industriales activas, como las que posicionaron a Indonesia como líder en fundición de níquel en apenas una década.
Argentina y el litio: oportunidad estratégica
Dentro de este escenario global, el informe de PwC destaca el potencial de América Latina, en particular del “triángulo del litio” que integran Argentina, Bolivia y Chile. Con vastos salares en Jujuy, Salta y Catamarca, Argentina se perfila como un jugador clave en la provisión de litio para baterías y movilidad eléctrica.
Pero hay condiciones: el país debe ofrecer previsibilidad, marcos regulatorios estables y, sobre todo, fortalecer su “licencia social” para operar. Esto implica una minería más abierta, sostenible y conectada con las comunidades locales. “Es clave que las empresas inviertan en innovación, eficiencia y relaciones genuinas con el territorio”, advierte Leonardo Viglione, socio de PwC Argentina.
Según el informe de PwC , una minería resiliente y competitiva se sostendrá sobre tres grandes pilares, digitalización: tecnologías aplicadas a la trazabilidad, automatización y optimización de procesos. Energías limpias: descarbonización del sector minero y su integración con fuentes renovables y la transparencia: mayor rendición de cuentas hacia gobiernos, comunidades e inversores.
“Los líderes de la industria deberán mirar más allá de los modelos tradicionales. Solo con innovación, cooperación y sostenibilidad se podrá construir una minería preparada para los desafíos del siglo XXI”, concluye PwC.
Fuente: Diario Los Andes.




