La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) definió como prioridades para los próximos dos años la finalización del reactor multipropósito RA-10 y del Centro Argentino de Protonterapia (CeArP), además de profundizar distintas líneas de investigación aplicada con potencial industrial. Así lo señalaron el presidente del organismo, Martín Porro, y el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli.
Ambos coincidieron en que el principal desafío que enfrenta hoy el sector nuclear no es tecnológico, sino económico: varios de los proyectos estratégicos carecen de modelos de negocio que permitan sostener sus costos operativos y de mantenimiento. Corregir esa debilidad será uno de los ejes de gestión durante 2026.
“Queremos ordenar el sector y lograr que las capacidades que se desarrollan tengan viabilidad económica y comercial. Hasta ahora eso fue deficiente, ya sea por problemas de gobernanza, esquemas de incentivos mal diseñados o proyectos pensados a una escala que no es la adecuada”, explicó Ramos Napoli.
RA-10: el mayor desarrollo nuclear en marcha
El reactor multipropósito RA-10 es el proyecto más ambicioso de la CNEA tanto por el nivel de inversión como por el salto tecnológico que representa. En los últimos días, el organismo dio un nuevo paso hacia su puesta en marcha en el Centro Atómico Ezeiza, prevista para fines de 2026 o comienzos de 2027.
Se iniciaron pruebas clave del sistema de refrigeración primario, con la activación de la primera de las tres bombas del circuito y el llenado inicial del reactor con agua desmineralizada. En paralelo, se avanzó en la configuración del núcleo con elementos combustibles “dummies”, sin carga de uranio, fabricados en la planta ECRI del Centro Atómico Constituyentes.
Diseñado por INVAP, el RA-10 permitirá ampliar la producción de radioisótopos médicos —como el molibdeno 99 y el lutecio 177—, realizar investigación con haces de neutrones, ofrecer servicios de análisis de materiales, ensayar nuevos combustibles nucleares y sumar una capacidad inédita en el país: el dopaje de silicio para aplicaciones industriales.
Sin embargo, Porro reconoció que esas prestaciones aún no están respaldadas por un esquema comercial sólido. “Hoy tenemos un reactor de referencia internacional, pero sin un plan de negocios que permita explotar a escala todas sus capacidades”, señaló. En la misma línea, Ramos Napoli remarcó que el objetivo es transformar ese avance tecnológico en ingresos concretos mediante exportaciones y servicios especializados.
Protonterapia: innovación médica y desafío financiero
El otro gran proyecto en etapa final es el Centro Argentino de Protonterapia, ubicado frente al Instituto Roffo, en la Ciudad de Buenos Aires. Será la primera instalación de este tipo en América Latina y permitirá tratamientos oncológicos de alta precisión, especialmente indicados para pacientes pediátricos.
La Autoridad Regulatoria Nuclear ya otorgó la licencia de puesta en marcha a la instalación Clase I, que incluye el ciclotrón acelerador de protones, la línea de transporte del haz y el laboratorio LAIDEP. El ciclotrón será el corazón del sistema, tanto para tratamientos médicos como para investigación en materiales.
El principal obstáculo, según las autoridades, es el costo operativo. “Se trata de una innovación que puede hacer mucho bien, pero que en su esquema actual obligaría a la CNEA a seguir aportando recursos para sostener su funcionamiento. El desafío es reducir el OPEX a un nivel mínimo, pero razonable”, explicó Ramos Napoli.
Investigación aplicada y nuevos desarrollos
Además de los grandes proyectos, la CNEA continuará impulsando líneas de investigación aplicada. Una de ellas es el desarrollo de tecnología de enriquecimiento de uranio, con pruebas recientes de un prototipo de centrífuga en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, en Río Negro.
También avanza el desarrollo de imanes de alta performance sin uso de tierras raras. “Estamos trabajando con materiales alternativos y evaluando la creación de un spin-off para llevar este desarrollo al ámbito productivo”, indicó Porro.
Con estos ejes, la CNEA busca combinar el histórico liderazgo tecnológico del sector nuclear argentino con un enfoque más orientado a la sustentabilidad económica y la generación de valor.
Fuente: Entrevista Ecojournal/Redacción TE.




