La minería argentina está dando señales contradictorias: mientras el valor de las exportaciones sube impulsado principalmente por el oro, la producción total de minerales se retrae y los proyectos de inversión aguardan a que mejores condiciones económicas y regulatorias hagan viable su concreción.
Según datos recientes, el sector cerró 2025 con el mayor valor exportado de su historia, con envíos que superaron los US$ 6.000 millones, liderados por el oro y con aportes importantes del litio al mercado internacional. El aumento de precios internacionales de metales preciosos y el vigor del oro explican buena parte de este comportamiento, aunque otros segmentos del sector muestran incertidumbre.
A pesar del crecimiento de las exportaciones por el rendimiento del oro, la producción minera total en Argentina se mantiene en niveles moderados o incluso con retrocesos en ciertos rubros, como litio y cobre en algunas etapas de la cadena, lo que evidencia falta de dinamismo productivo. La ausencia de proyectos nuevos plenamente operativos o en fase de expansión limita el potencial de crecimiento inmediato del sector.
RIGI como apuesta, pero con demoras
Uno de los instrumentos clave del gobierno para atraer capitales es el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), diseñado para ofrecer estabilidad fiscal, cambios en impuestos y beneficios cambiarios a proyectos de gran escala. En teoría, bajo ese paraguas están proyectados miles de millones de dólares en iniciativas mineras que podrían transformar la matriz productiva del país.
Sin embargo, la concreción de inversiones está muy retrasada. Proyectos de litio en provincias como Salta y de cobre en San Juan y Catamarca todavía esperan definiciones o aprobaciones que les permitan avanzar con seguridad jurídica y financiera. La demora en la aprobación formal de muchos de estos proyectos es un freno importante para la llegada de capitales.
Inestabilidad de precios internacionales de metales estratégicos como el litio, que ha visto variaciones amplias en la última temporada global.
Marco regulatorio complejo, que incluye la interpretación y aplicación de normas ambientales como la Ley de Glaciares, que genera incertidumbre sobre permisos y plazos.
Carga tributaria elevada en comparación con otros países productores de minerales, lo que reduce la competitividad local frente a destinos como Perú o Chile.
Estas condiciones hacen que grandes firmas internacionales dilaten decisiones de inversión o estructuren sus proyectos en fases, esperando claridad en condiciones fiscales y de mercado.
El litio, ¿un boom que no fue?
El litio argentino, alguna vez presentado como el “oro blanco” de la transición energética, tampoco logró convertirse en el motor expansivo que muchos esperaban. Aunque la producción y exportación del mineral siguen aumentando, los precios internacionales del litio han mostrado volatilidad y algunas minas han detenido expansiones planeadas frente a la incertidumbre del mercado.
El sector minero argentino vive, por ahora, un momento mixto: Positivo en las exportaciones, especialmente por el rol del oro en la última temporada. Más incierto en inversión y producción futura, con proyectos estratégicos que aún no despegan.
Expertos sostienen que si se logra un entorno más previsible —con seguridad jurídica, menores costos fiscales y claridad regulatoria— el flujo de inversiones podría finalmente consolidarse, aprovechando el vasto potencial mineral del país.
Fuente: Página 12/Redacción TE.




