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martes, marzo 17, 2026

La inteligencia artificial ya consume energía como un país: un desafío urgente para América Latina

Por Juan José Ríos Arbeláez – Adaptación editorial para TecnoEnergía

Publicado originalmente en Infobae, 13 de junio de 2025

Mientras la inteligencia artificial se posiciona como motor de transformación para todas las industrias, su impacto energético comienza a encender señales de alarma. La Organización Latinoamericana de Energía (Olade) proyecta que los centros de datos y plataformas de IA podrían representar hasta un 5 % del consumo eléctrico total de América Latina para 2035, si no se actúa de forma anticipada.

Actualmente, el consumo se ubica en torno al 1,6 %, lo que ya equivale a la demanda eléctrica de un país mediano como Uruguay o Paraguay. Pero la aceleración en la adopción de modelos de IA generativa, el entrenamiento masivo de algoritmos y el despliegue de grandes centros de cómputo están duplicando la demanda energética de esta tecnología cada 24 meses.

Según Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de Olade, “es fundamental entender que la IA no es solo un desarrollo digital, sino un fenómeno con profundas implicancias físicas: consume agua, territorio, materiales críticos y, sobre todo, energía”.

El informe técnico regional de Olade estima que en 2035 se superarán los 17 teravatios-hora anuales destinados exclusivamente a centros de IA, una demanda que deberá ser cubierta mayoritariamente con energía limpia si se quiere cumplir con los compromisos climáticos del Acuerdo de París.

Por su parte, el economista jefe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió recientemente que “el consumo eléctrico de la IA podría igualar el de países como Japón o Alemania antes de 2040, si no se gestiona con responsabilidad”.

Para América Latina, el desafío es doble: no solo deberá sostener el crecimiento de la digitalización con infraestructura energética moderna, sino hacerlo sin agravar la dependencia de combustibles fósiles. De allí que se vuelve estratégico desarrollar nuevas capacidades renovables, sistemas inteligentes de gestión de redes, almacenamiento y eficiencia energética en los propios centros de datos.

El documento destaca también que la Argentina, Brasil, México y Chile concentran más del 80 % de los centros de datos de alto rendimiento en la región, lo que convierte a estos países en epicentros críticos para articular políticas energéticas y tecnológicas integradas.

La IA, lejos de ser una tecnología “limpia” en sí misma, puede convertirse en un actor clave de la transición energética si se integra con responsabilidad y planificación estratégica. Pero sin un enfoque sustentable, su crecimiento exponencial puede convertirse en una nueva amenaza para la estabilidad energética y climática de la región.

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