En un contexto de fuerte volatilidad en el mercado energético internacional tras la escalada del conflicto en Medio Oriente, el Gobierno avanzó con una medida inédita para el sistema gasífero local: lanzó una licitación para que una empresa privada se encargue de importar el gas natural licuado (GNL) necesario para cubrir el pico de demanda del próximo invierno.
La compulsa fue impulsada por Enarsa, la empresa estatal de energía presidida por Tristán Zocas, que el lunes por la noche distribuyó el pliego licitatorio entre las compañías interesadas. La iniciativa busca seleccionar a una firma que actúe como agregador y comercializador del GNL, encargándose de comprar los cargamentos en el exterior, regasificarlos en la terminal de Escobar y luego vender el gas en el mercado interno.
De concretarse, será la primera vez desde 2008 —cuando Argentina comenzó a importar GNL— que el proceso quedará en manos de un actor privado. El adjudicatario deberá abastecer a tres segmentos clave del sistema:
• las distribuidoras que atienden la demanda prioritaria residencial,
• los generadores eléctricos, en un contexto de retiro gradual de CAMMESA del rol centralizado de compra de combustibles,
• y los grandes usuarios industriales que requieren gas importado para sostener la producción.
Calendario ajustado para el abastecimiento
Según el cronograma oficial, las ofertas deberán presentarse el 6 de abril, mientras que Enarsa prevé adjudicar la licitación el 21 del mismo mes. En el sector energético advierten que ese plazo podría resultar ajustado, dado que el criterio principal de selección será el precio del GNL ofrecido para su comercialización en el mercado local.
Cuanto más se demore la adjudicación, señalan fuentes del sector, más se acortará el tiempo disponible para cerrar contratos internacionales y asegurar la logística de los cargamentos, que deberían comenzar a arribar a la terminal regasificadora de Escobar a partir de mayo.
El esquema prevé además que el adjudicatario obtenga un derecho de preferencia para operar también en 2027, lo que abre la posibilidad de extender el nuevo modelo de abastecimiento.
A la incertidumbre internacional se suma un frente interno aún abierto: el esquema regulatorio para trasladar el costo del GNL a las tarifas del gas.
El Gobierno todavía no definió de qué manera se autorizará el pass through del precio resultante de la licitación a los cuadros tarifarios de las distribuidoras que abastecen al segmento residencial.
Sin una señal clara sobre ese mecanismo, algunas empresas temen que se produzca un descalce financiero en la cadena de pagos, lo que agregaría riesgo comercial no sólo en el mercado internacional sino también dentro del sistema energético local.
En ese delicado equilibrio entre precios globales, tiempos administrativos y reglas regulatorias se definirá una de las decisiones energéticas más sensibles del invierno 2026: garantizar el suministro de gas en los meses de mayor consumo bajo un esquema inédito para la Argentina.
Fuente: Econojournal/Redacción TE.




