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domingo, enero 18, 2026

Despidos en la industria petrolera: el golpe silencioso que sacude a la Patagonia

La salida de YPF de áreas maduras en Santa Cruz, junto con los retiros voluntarios y recortes en Chubut, está generando una ola de despidos que ya afecta a más de 6.000 trabajadores del sector hidrocarburífero en la región patagónica. Aunque las cifras oficiales aún no lo reflejan, el deterioro económico en ciudades como Comodoro Rivadavia es visible y profundo.

Según estimaciones sindicales y empresarias, en Chubut se registraron unas 3.000 bajas laborales, y una cifra similar en Santa Cruz, muchas de ellas disfrazadas de “renuncias consensuadas”. Mientras tanto, los indicadores del INDEC continúan mostrando un bajo desempleo formal: apenas 1,3 % en Comodoro en el primer trimestre. La realidad de los números invisibles muestra un escenario muy distinto.

El conflicto escaló a nivel nacional cuando el Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa anunció un paro de 48 horas en reclamo por más de mil despidos en Vaca Muerta. La Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria y frenó, por ahora, el impacto sobre la producción.

En Chubut, la empresa PECOM tomó algunas áreas dejadas por YPF, aunque con estructuras de personal más reducidas. En Santa Cruz, todavía no está definido quién se hará cargo de las diez áreas que YPF devolverá antes de fin de año.

El ajuste petrolero no sólo afecta al sector energético: el comercio, la hotelería y el mercado inmobiliario de Comodoro Rivadavia ya sufren las consecuencias. El Sindicato de Empleados de Comercio denunció más de 500 despidos en seis meses. Desde la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica (FEHGRA), Gabriela Zuñeda habló de una “crisis sin precedentes”, con ocupación hotelera por debajo del 60 %.

En el mercado inmobiliario, por primera vez en tres décadas, hay exceso de oferta de alquileres. Los valores bajaron hasta un 30 % en dólares respecto al año pasado. Mientras tanto, las millonarias indemnizaciones por retiros activaron operaciones de compra de terrenos y departamentos por parte de ex trabajadores, según relató la Cámara Inmobiliaria local.

El empleo doméstico es otro de los sectores golpeados. Muchas trabajadoras de casas particulares quedaron sin ingresos estables y migran a la informalidad. Según la dirigente gremial Eliana Muñoz, “hay muy poco trabajo en Comodoro”. El trabajo informal en la ciudad ronda entre el 30 y el 35 % de la población ocupada, según datos del economista César Herrera.

De acuerdo con estadísticas oficiales, el salario promedio en Chubut ronda los $2.500.000, aunque la brecha es enorme: mientras un petrolero puede superar los $6 millones, un docente cobra alrededor de $900.000 y un empleado de comercio cerca de $1.500.000, apenas por encima de la Canasta Básica Total, que en junio de este año alcanzó los $1.400.000, según el Observatorio de Economía de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

La situación expone con crudeza las asimetrías estructurales de la economía patagónica. Mientras Vaca Muerta absorbe inversiones y recursos humanos, los territorios petroleros históricos quedan desguarnecidos. Sin nuevas estrategias productivas ni planes de reconversión laboral, el tejido social de la Patagonia entra en una fase crítica.

Este contenido se basa en la cobertura de ADN Sur, medio integrante de la Red Federal de Periodismo e Innovación (RPI), una iniciativa de Chequeado que articula medios de cinco regiones del país.

Redacción TecnoEnergía | Informe original de ADN Sur – 30 de julio de 2025

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