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miércoles, marzo 11, 2026

Sam Altman anticipa que una inteligencia artificial podría reemplazarlo como CEO de OpenAI

El empresario tecnológico Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, planteó que en el futuro una inteligencia artificial podría asumir su propio puesto como CEO de la compañía. La idea, que surge de una entrevista con la revista Forbes, refleja hasta dónde imagina llevar el desarrollo de la tecnología que hoy lidera en Silicon Valley.

Según explicó Altman, si la empresa logra crear sistemas capaces de dirigir una organización con mayor eficiencia que un ser humano, lo lógico sería permitir que esos modelos tomen el control de la gestión. Para el ejecutivo, la inteligencia artificial no debería limitarse a ser una herramienta, sino que eventualmente podría convertirse en el núcleo de la toma de decisiones dentro de las compañías tecnológicas.

El fundador de OpenAI sostuvo que el próximo salto del sector estará marcado por el desarrollo de agentes autónomos capaces de trabajar durante largos períodos sin intervención humana. Estos sistemas, anticipó, podrán ejecutar tareas complejas, desde descubrimientos científicos hasta la administración de infraestructuras críticas, superando el rol actual de los chatbots y asistentes digitales.

Un nuevo dispositivo de IA junto a Jony Ive

Uno de los proyectos que la compañía impulsa para esa nueva etapa es el desarrollo de un dispositivo físico centrado en inteligencia artificial junto al diseñador industrial Jony Ive, histórico responsable del diseño de productos en Apple.

La iniciativa busca crear una forma más natural de interactuar con la IA, reduciendo la dependencia de los teléfonos inteligentes. En ese escenario, Altman cree que el modelo tradicional de buscadores basados en texto y palabras clave quedará superado por sistemas capaces de comprender el contexto y ofrecer respuestas directas.

Un cambio de perspectiva personal

El informe también destaca aspectos más personales del directivo. Altman se convirtió recientemente en padre, una experiencia que —según relató— influyó en su mirada sobre el impacto que podría tener la llamada inteligencia artificial general en la sociedad durante las próximas décadas.

Su oficina, descripta como una especie de museo tecnológico, incluye objetos históricos de la innovación, como una barra de uranio natural y una pieza de un motor del avión supersónico Concorde, símbolos del tipo de avances científicos que inspiran su visión sobre el futuro.

Fuente: Perfil/Redacción TE.

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