Los precios internacionales del crudo registraron una fuerte suba este lunes en medio de la intensificación del conflicto en Medio Oriente, con especial impacto en el estratégico estrecho de Ormuz. La tensión bélica, que incluyó ataques iraníes en represalia por bombardeos atribuidos a Israel y Estados Unidos que provocaron la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, alteró el tráfico marítimo y disparó la volatilidad en los mercados energéticos.
En ese contexto, el barril de Brent crude oil llegó a trepar hasta los 82,37 dólares, su nivel más elevado desde enero de 2025. Sin embargo, sobre el cierre recortó parte del avance y terminó la jornada con una suba de 8,1%, en torno a los 78,36 dólares.
Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó un máximo intradiario de 75,33 dólares, con un salto superior al 12% —el mayor desde junio— y luego moderó el incremento para cerrar en 71,99 dólares, lo que implicó una mejora diaria del 7,4%.
La reacción del mercado se explicó por los daños reportados a buques petroleros y por la interrupción parcial de los envíos en el estrecho de Ormuz, el paso que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo entre Irán y Omán.
Por esa vía circula cerca del 20% del petróleo que se consume en el mundo, incluyendo exportaciones de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Irán y Kuwait. Además del crudo, transitan cargamentos de combustibles refinados y gas natural licuado con destino a grandes demandantes asiáticos como China e India.
Datos del sector marítimo indican que más de 200 embarcaciones, entre petroleros y buques de GNL, permanecían a la espera fuera del estrecho. Tres navíos resultaron dañados y se confirmó la muerte de un tripulante durante los ataques del domingo.
Analistas del mercado señalaron que, por el momento, se trata de una crisis geopolítica con impacto financiero, aunque todavía no se configura un shock sistémico de oferta. No obstante, un bloqueo prolongado del paso estratégico podría derivar en problemas de abastecimiento, especialmente para Asia, y presionar aún más los precios.
En paralelo a la escalada, la OPEC+ acordó un aumento moderado de producción de 206.000 barriles diarios a partir de abril. Sin embargo, varios productores del bloque ya operan cerca de su capacidad máxima, con escaso margen para compensar una eventual caída significativa de suministros.
La International Energy Agency (AIE) informó que mantiene contacto con los principales países exportadores y recordó que podría coordinar la liberación de reservas estratégicas si la situación se agrava.
Actualmente, las reservas visibles globales rondan los 7.827 millones de barriles, equivalentes a 74 días de demanda mundial, un nivel alineado con los promedios históricos.
En lo que va del año, el Brent acumula una suba superior al 19%, mientras que el WTI avanza cerca del 17%. Bancos de inversión estiman que el Brent podría moverse en un rango de entre 80 y 90 dólares en los próximos días, dependiendo de la evolución del conflicto y de posibles señales de desescalada diplomática.
Impacto en Estados Unidos
La tensión también comenzó a trasladarse al mercado minorista estadounidense. Los futuros de la gasolina llegaron a subir más de 9%, tocando máximos desde julio de 2024, aunque luego moderaron el avance.
Analistas advierten que, si el crudo se mantiene en niveles elevados, el precio en surtidor podría superar los 3 dólares por galón, un escenario con potencial impacto político de cara a las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos.
Por ahora, el mercado energético permanece en estado de alerta. El comportamiento del estrecho de Ormuz —si continúa operativo aunque con restricciones o si se produce un cierre efectivo— será determinante para saber si la actual tensión deriva en un shock global de oferta.
Fuente: ámbito/Redacción TE




