La carrera por fortalecer la autonomía espacial europea sumó un nuevo protagonista. La startup letona Deep Space Energy cerró una ronda pre-semilla por u$s380.000 (350.000 euros), liderada por Outlast Fund y el inversor ángel Linas Sargautis, excofundador de NanoAvionics. A ese monto se sumaron otros u$s630.000 (580.000 euros) en contratos y subvenciones otorgados por la Agencia Espacial Europea (ESA), el programa DIANA de la OTAN y el gobierno de Letonia.
En total, la compañía aseguró cerca de u$s1 millón para acelerar el desarrollo de un generador energético de doble uso basado en radioisótopos, pensado tanto para aplicaciones espaciales civiles como estratégicas.
Fundada en 2022 y con presencia también en el Reino Unido, Deep Space Energy trabaja en una tecnología que transforma el calor liberado por la desintegración natural de radioisótopos —derivados de residuos nucleares— en electricidad.
Según su CEO y cofundador, Mihails Šepanskis, el sistema requiere hasta cinco veces menos combustible radioisotópico que los generadores termoeléctricos tradicionales (RTG) utilizados actualmente en el espacio. La tecnología ya fue validada en laboratorio y, en una primera etapa, se enfocará en proveer energía auxiliar a satélites estratégicos, garantizando respaldo independiente de los paneles solares.
El desarrollo apunta especialmente a satélites que operan en órbitas media (MEO), geoestacionaria (GEO) y altamente elíptica (HEO), claves para inteligencia, radares de apertura sintética (SAR) y sistemas de alerta temprana.
Desde la empresa aclaran que el generador no está diseñado para armamento, sino para mejorar la continuidad operativa ante fallas técnicas o interferencias externas. En ese sentido, Šepanskis remarcó que la guerra en Ucrania dejó en evidencia la dependencia europea de capacidades espaciales estadounidenses, subrayando la necesidad de fortalecer infraestructura propia.
Proyección hacia la economía lunar
Más allá del mercado satelital, la compañía proyecta su tecnología hacia la economía lunar y programas como Artemis, Argonaut y Moon Village. Las condiciones extremas del satélite —con noches de casi 354 horas y temperaturas que pueden descender por debajo de los -150 °C— limitan la dependencia exclusiva de la energía solar.
El generador en desarrollo utilizaría apenas 2 kilos de americio-241 para producir 50 watts, frente a los cerca de 10 kilos que demandan los RTG tradicionales para una potencia similar. Esta mayor eficiencia podría acelerar el inicio de misiones lunares y multiplicar su escala operativa.
Además, extender la vida útil de rovers y módulos lunares tendría un fuerte impacto económico: transportar carga a la Luna puede costar alrededor de u$s1,1 millones por kilo, por lo que mejorar la durabilidad energética podría traducirse en ahorros de cientos de millones de dólares por misión.
Desde Outlast Fund destacaron que la iniciativa encaja con la apuesta estratégica del fondo por tecnologías espaciales de nueva generación. Por su parte, Linas Sargautis señaló que este tipo de inversiones posicionan a la región báltica como un emergente polo de innovación en el sector.
Deep Space Energy se convirtió en la primera empresa letona seleccionada por el programa DIANA de la OTAN y cuenta también con apoyo del programa BIC de la ESA y del gobierno nacional.
Con foco en la defensa, la resiliencia energética y la exploración lunar, la startup busca consolidarse como un actor relevante en la nueva infraestructura espacial europea, en un contexto donde la autonomía estratégica vuelve a ocupar un lugar central en la agenda global.
Fuente: Ámbito/Redacción TE.




