La empresa canadiense Orvana Minerals Corp. dio inicio a su primer programa de perforación profunda en el proyecto Taguas, ubicado en la cordillera de la provincia de San Juan, luego de que estudios geofísicos identificaran anomalías compatibles con la presencia de sulfuros asociados a un sistema de pórfido de cobre y oro.
De acuerdo con la información difundida por la compañía, los relevamientos de Polarización Inducida (IP) y Magnetotelúrica (MT) permitieron delinear un corredor con orientación norte-sur que presenta alta cargabilidad y zonas profundas de resistividad moderada a baja, respuestas geofísicas que, en determinados contextos geológicos, suelen estar vinculadas a mineralización sulfurada. A partir de estos resultados, Orvana avanzó con una campaña de perforación destinada a evaluar el potencial del sistema en profundidad.
El CEO de Orvana, Juan Gavidia, destacó que la integración de técnicas geofísicas de penetración profunda con información geológica y geoquímica histórica permitió optimizar la localización de los objetivos de perforación. “Esta campaña inicial constituye un paso fundamental para poner a prueba el potencial del proyecto en términos de mineralización de cobre y oro a mayor profundidad”, afirmó.
Un nuevo enfoque exploratorio
Desde la empresa explicaron que el proyecto Taguas fue reposicionado estratégicamente con el objetivo de ampliar su alcance exploratorio, superando el enfoque original centrado en los recursos superficiales de oro y plata oxidados analizados en la Evaluación Económica Preliminar (PEA) de 2021. La nueva estrategia busca determinar la posible existencia de mineralización de sulfuros subyacente y de un sistema de pórfido profundo.
En ese contexto, Orvana desarrolló un modelo geológico actualizado y ejecutó un programa geofísico diseñado para identificar blancos exploratorios a profundidades de hasta 1.500 metros. La reinterpretación de información histórica, combinada con los nuevos estudios, permitió jerarquizar los objetivos actualmente en etapa de perforación.
Asimismo, el análisis de perforaciones históricas junto con estudios espectrales VNIR-SWIR identificó vectores geoquímicos y de alteración compatibles con un sistema de pórfido a lo largo de un corredor de 2,5 kilómetros, entre Cerro Campamento y Cerro IV. Estos resultados muestran gradientes de temperatura en aumento, enriquecimiento de cobre y molibdeno en profundidad y la presencia de vetillas tempranas de cuarzo, rasgos característicos de sistemas magmático-hidrotermales.
Fuente: Diario Río Negro/Redacción TE.




