OpenAI, la empresa estadounidense especializada en el desarrollo de inteligencia artificial y creadora de ChatGPT, presentó una iniciativa destinada a integrar herramientas de IA en los sistemas educativos públicos. El programa, denominado Education for Countries, apunta a personalizar los procesos de aprendizaje, aliviar tareas administrativas del personal docente y preparar a los estudiantes para un mercado laboral atravesado por tecnologías emergentes, según informó la compañía en su sitio oficial.
La propuesta prevé el trabajo conjunto con gobiernos nacionales, ministerios de Educación, universidades y consorcios académicos, con el objetivo de reducir la brecha entre el potencial de las herramientas de IA y su uso efectivo en las aulas. Desde OpenAI sostienen que ese desfasaje limita hoy tanto el aprendizaje de los estudiantes como la productividad docente.
Entre los ejes del programa se incluye el acceso a plataformas como ChatGPT Edu, GPT-5.2 y Canvas, diseñadas para acompañar prioridades educativas locales. No obstante, la empresa aclaró que ese acceso no será necesariamente libre ni uniforme: las funcionalidades disponibles dependerán de los acuerdos específicos que se firmen con cada país o sistema educativo.
La iniciativa también contempla líneas de investigación sobre resultados de aprendizaje, con estudios a escala nacional para evaluar el impacto de la IA en la enseñanza y en el trabajo docente; programas de certificación y formación personalizada desarrollados junto a ministerios y autoridades educativas; y la conformación de una red global en expansión integrada por gobiernos, investigadores y referentes del sector.
Este avance posiciona a OpenAI como un actor de peso en la planificación y distribución del conocimiento, un fenómeno que abre interrogantes sobre la creciente mediación algorítmica en los sistemas educativos, la generación de huellas digitales conductuales y la posible estandarización de patrones cognitivos a partir del uso intensivo de plataformas tecnológicas.
Según la empresa, el primer grupo de países e instituciones que participan del programa incluye a Estonia, Grecia, Jordania, Kazajistán, Eslovaquia, Trinidad y Tobago, los Emiratos Árabes Unidos y la Conferencia de Rectores de las Universidades Italianas (CRUI).
En el caso de Estonia, ChatGPT Edu ya fue desplegado a nivel nacional en escuelas secundarias y universidades públicas, alcanzando a más de 30.000 estudiantes, docentes e investigadores durante su primer año. Además, se desarrollan investigaciones longitudinales, como un estudio conjunto entre la Universidad de Tartu y Stanford, que analiza el impacto de la IA en los resultados educativos de unos 20.000 estudiantes a lo largo del tiempo.
OpenAI señala que la implementación de estas tecnologías se realiza de manera gradual. En una primera etapa, el foco está puesto en brindar herramientas y capacitación a los educadores. En la educación superior, el acceso estudiantil ya está habilitado, mientras que en los niveles inicial y medio se avanza mediante programas piloto diseñados junto a autoridades locales, con énfasis en la seguridad y la adecuación curricular.
La compañía afirma que estos despliegues se complementan con el fortalecimiento de mecanismos de protección para niños y adolescentes, incluyendo ajustes en el comportamiento de los modelos según la edad y el desarrollo de contenidos de alfabetización en IA para docentes, en colaboración con organizaciones como Common Sense Media.
Como marco general, OpenAI cita proyecciones que indican que hacia 2030 cerca del 40 % de las habilidades laborales actuales cambiarán, impulsadas en gran medida por la inteligencia artificial. En ese contexto, la empresa sostiene que integrar herramientas, formación e investigación en la infraestructura educativa resulta clave para que los sistemas de enseñanza evolucionen al ritmo de esos cambios.
Finalmente, OpenAI aclaró que la invitación a sumarse al programa no está dirigida a usuarios individuales, sino exclusivamente a gobiernos, ministerios de Educación e instituciones públicas, que actúan como interlocutores colectivos. Docentes e investigadores participan de manera indirecta, a través de proyectos institucionales promovidos por los organismos adherentes.
Fuente: Debate Educativo/Redacción TE.




