El Gobierno nacional oficializó un cambio de fondo en el esquema de importación y comercialización de Gas Natural Licuado (GNL), que a partir de ahora quedará en manos del sector privado. La medida implica el retiro de Energía Argentina S.A. (Enarsa) como comprador e intermediario del combustible, en línea con el proceso de privatización que atraviesa la empresa estatal.
La decisión fue formalizada mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 49/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial, que prorroga hasta el 31 de diciembre de 2027 la Emergencia del Sector Energético en los segmentos de transporte y distribución de gas. La normativa sienta las bases para que operadores privados asuman la responsabilidad de garantizar el abastecimiento durante los picos de demanda invernal.
Desde el plano político, la administración de Javier Milei busca correrse de una actividad que, según el oficialismo, estuvo históricamente atravesada por ineficiencias y episodios de corrupción. Durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, la operatoria de GNL fue objeto de investigaciones judiciales, entre ellas el recordado caso “Perla Negra”, vinculado a un cargamento de gas que nunca llegó al país pese a haberse abonado un anticipo.
Un nuevo esquema para cubrir la demanda invernal
El abastecimiento de GNL resulta clave durante el invierno, cuando la infraestructura de gasoductos no alcanza para transportar todo el gas producido en la Cuenca Neuquina hacia el Área Metropolitana de Buenos Aires y el Litoral. Hasta ahora, ese déficit se cubría con importaciones gestionadas por Enarsa.
Con el nuevo esquema, la Secretaría de Energía licitará el acceso a la capacidad de regasificación de la terminal de Escobar. El operador adjudicado será responsable de comprar los cargamentos de GNL, coordinar la logística de los buques metaneros y volcar el gas al sistema para abastecer a distribuidoras y centrales térmicas.
Tal como había anticipado EconoJournal, la operatoria quedará concentrada en un único operador privado, que deberá manejar la volatilidad del mercado internacional del GNL, caracterizado por precios fluctuantes y una fuerte estacionalidad. Históricamente, Argentina accedía a este mercado a través de contratos spot, con licitaciones escalonadas durante cada temporada invernal.
Precios de mercado y fin de la intermediación estatal
A diferencia del esquema anterior, el precio del GNL importado se negociará entre privados y sin subsidio directo. Sin embargo, el Gobierno aún no definió si absorberá la diferencia entre el valor internacional del combustible y el precio local que pagan las distribuidoras en el marco del Plan Gas, o si ese mayor costo se trasladará a la demanda.
Hasta ahora, el Estado compraba GNL a valores de entre US$ 11 y US$ 13 por MMBTU y lo vendía en el mercado interno a alrededor de US$ 2,70 por MMBTU, cubriendo el desfasaje con subsidios. “El nuevo esquema elimina la intermediación estatal y traslada la responsabilidad comercial y operativa al sector privado, con reglas claras y competencia”, explicaron desde la Secretaría de Energía.
No obstante, y dado que la terminal de Escobar es el único punto operativo de inyección de GNL importado, el DNU establece un precio máximo transitorio para la venta del gas regasificado durante los próximos dos inviernos. Ese valor no podrá superar un marcador internacional definido por la Secretaría de Energía, más los costos asociados al flete, regasificación, almacenamiento, comercialización y transporte hasta el punto de entrega en Los Cardales, en el norte bonaerense.
La eficiencia en estos costos logísticos será el principal criterio de selección del comercializador, dado que Los Cardales es un nodo estratégico que conecta con los gasoductos de Transportadora de Gas del Norte (TGN), que abastecen la principal zona de consumo del país.
Control estatal y operador único
Aunque Enarsa deja de importar y comercializar GNL, el decreto preserva un rol de respaldo para la empresa estatal. En caso de que la licitación no prospere o que las compras resulten insuficientes, Enarsa podrá intervenir de manera transitoria para evitar problemas de abastecimiento.
Para el Gobierno, concentrar la comercialización en un único operador privado es clave para garantizar una gestión eficiente del sistema. El acceso unificado a la terminal de Escobar permitirá evitar conflictos en la programación de arribos de buques, optimizar el manejo del inventario de GNL y reducir riesgos operativos en las complejas maniobras de amarre y trasvase.
Toda la operatoria quedará bajo supervisión de la Secretaría de Energía y del Enargas, al menos hasta que se formalice el nuevo ente unificado de control eléctrico y gasífero. Con este paso, el Ejecutivo profundiza su estrategia de retiro del Estado del negocio energético, apostando a la competencia privada como eje del nuevo modelo.
Fuente: Boletín oficial/Redacción TE.




