Una licitación clave reordena el mapa empresario y reaviva el debate por las importaciones. El resultado acaba de provocar un fuerte remezón en el mundo empresario argentino.
Una compañía india, líder global en su rubro pero prácticamente desconocida a nivel local, se quedó con la provisión de caños para un gasoducto de casi 500 kilómetros que conectará Vaca Muerta con Río Negro, desde donde el gas será licuado y exportado al mundo.
La adjudicación, definida en el ámbito privado, tendrá impacto en cadena. El efecto más inmediato es el golpe que recibe Techint, el grupo que encabeza Paolo Rocca, principal fabricante local de tubos para la industria de hidrocarburos y uno de los referentes internacionales del sector. Por primera vez en mucho tiempo, perdió un negocio clave en un terreno que históricamente dominó.
El contrato corresponde al proyecto de Southern Energy, el consorcio que busca transformar el perfil exportador argentino mediante una inversión estimada en US$15.000 millones para producir y vender gas natural licuado (GNL). El grupo reúne a actores centrales del establishment energético: Pan American Energy, Pampa Energía e YPF, cuya conducción mantiene una relación de cercanía con el presidente Milei.
La definición fue especialmente sensible. El tema se debatió extensamente entre los socios del consorcio e incluso el titular de YPF, Horacio Marín, propuso explorar alternativas para que la firma Siat-Tenaris, de Techint, pudiera mejorar su oferta. Sin embargo, el resto de los participantes consideró que no había margen para concesiones sin comprometer la viabilidad económica del proyecto.
Finalmente, la adjudicación quedó en manos de Welspun, con sede en Bombay. La empresa india se impuso en un proceso altamente competitivo, en el que participaron 15 compañías de distintos países. En la etapa final quedaron seis oferentes y la propuesta ganadora rondó los US$200 millones, un valor cerca de 40% inferior al presentado por Techint, que realizó sucesivas mejoras para achicar la brecha. Además del precio, Welspun ofreció mayor flexibilidad en plazos de pago y garantías.
La derrota resulta particularmente simbólica para Rocca, uno de los empresarios más críticos del ingreso de productos siderúrgicos asiáticos. Esta vez, el desafío no llegó desde China —su adversario habitual— sino desde la India.
El episodio trasciende el negocio puntual y envía señales al conjunto del entramado industrial. Si una empresa con el peso, la trayectoria y la capacidad de lobby de Techint pierde una licitación de este calibre frente a un competidor extranjero, la inquietud se extiende al universo pyme. Aun así, en el sector prefieren evitar conclusiones apresuradas y leer el contexto completo.
El fallo llega en un momento delicado de la relación entre el Gobierno, el empresariado y la creciente apertura importadora. Mientras la administración Milei sostiene un discurso de libre comercio, las industrias locales comenzaron a activar mecanismos defensivos utilizando las propias reglas del sistema: denuncias técnicas, controles de calidad y reclamos por presunta competencia desleal.
En distintos sectores —electrodomésticos, cosmética, juguetes— empresarios argentinos están llevando productos importados, principalmente de origen chino, a laboratorios y organismos de control. Buscan inconsistencias en etiquetado, especificaciones técnicas, normas de seguridad o estándares sanitarios. Cada irregularidad detectada puede derivar en un expediente y, eventualmente, en una barrera al ingreso.
El caso más avanzado fue el de una heladera importada desde China que no cumplía con los reglamentos técnicos: tras una inspección oficial, el producto fue retirado del mercado y la empresa importadora recibió una multa millonaria. Situaciones similares se investigan en juguetes destinados a la primera infancia, donde los riesgos son mayores.
Estas acciones se desarrollan bajo la órbita de la Secretaría de Coordinación de la Producción, que encabeza Pablo Lavigne, un funcionario identificado con la apertura comercial pero con la instrucción política de hacer cumplir las normas vigentes y sancionar prácticas desleales comprobadas.
En paralelo, la Unión Industrial Argentina prepara propuestas para presentar al ministro Luis Caputo, enfocadas en reducción de costos, reactivación productiva y fortalecimiento de los controles aduaneros frente a la subfacturación y el contrabando.
El debate también se trasladó al plano ideológico. En redes sociales, economistas cercanos al Gobierno recordaron que incluso las economías más abiertas aplican medidas antidumping cuando detectan subsidios o prácticas que distorsionan la competencia. Un mensaje que resonó fuerte en el sector industrial, y especialmente en Techint, que acaba de recibir un golpe inesperado en el corazón de uno de los proyectos energéticos más importantes del país.
Fuerte: La Nación/Redacción TE.




