El mercado global del cobre atraviesa un punto de quiebre. Con el precio del metal superando los u$s13.000 por tonelada —máximo histórico según registros del London Metal Exchange— la industria enfrenta una combinación explosiva: oferta limitada, interrupciones en yacimientos clave y una demanda en fuerte expansión impulsada por la transición energética, los vehículos eléctricos, los centros de datos para inteligencia artificial y la modernización militar.
En este escenario, las conversaciones entre Rio Tinto y Glencore reavivan una de las hipótesis más disruptivas del sector: la creación del mayor productor de cobre del mundo. Rio Tinto confirmó oficialmente que mantiene negociaciones para adquirir Glencore, retomando diálogos que ya habían fracasado en 2024. De acuerdo con la normativa británica de adquisiciones, la compañía tiene plazo hasta el 5 de febrero de 2026 para presentar una oferta formal o retirarse.
Un nuevo líder global
Datos del Servicio de Cobre de Benchmark Mineral Intelligence indican que la producción combinada atribuible de ambas empresas superaría los 1,6 millones de toneladas en 2026. Esa cifra colocaría a la firma resultante en el primer puesto del ranking mundial, con una ventaja difícil de revertir.
El liderazgo estaría respaldado por activos estratégicos que ingresan en etapas de máxima producción durante la próxima década:
- Collahuasi (Chile): controlada por Glencore, mantiene una producción sostenida por encima de las 500.000 toneladas anuales.
- Oyu Tolgoi (Mongolia): operada por Rio Tinto, proyecta superar las 500.000 toneladas anuales en 2027 y alcanzar 1 millón hacia 2030.
- Katanga (RDC): clave en la cartera de Glencore, mostró mejoras productivas en 2024.
- Antamina (Perú): con producción estable entre 380.000 y 450.000 toneladas anuales.
- Antapaccay (Perú): aportó 146.000 toneladas en 2024.
- Bingham Canyon (EE.UU.): mantiene volúmenes entre 100.000 y 160.000 toneladas anuales.
Consolidación frente al déficit global
S&P Global estima que la demanda mundial de cobre crecerá un 50% hacia 2040, pasando de 28 millones de toneladas en 2025 a 42 millones. Sin embargo, la producción global alcanzaría su pico alrededor de 2030 y luego comenzaría a descender. El informe “Copper in the Age of AI” advierte un déficit estructural de hasta 10 millones de toneladas anuales si no se activan nuevas inversiones.
Ante el encarecimiento y la complejidad de los proyectos greenfield, las grandes mineras apuestan por la consolidación. Si prospera la unión entre Rio Tinto y Glencore, y se suma al acuerdo Anglo American–Teck anunciado en 2025, dos de los seis mayores productores de cobre del mundo habrán surgido de fusiones recientes, reconfigurando el tablero global.
En términos bursátiles, Rio Tinto está valuada en torno a u$s142.000 millones y Glencore cerca de u$s65.000 millones. La empresa fusionada superaría a BHP en capitalización, convirtiéndose en el mayor acuerdo minero de la historia, según analistas del London Stock Exchange Group.
Más allá de la posible fusión, Glencore apuesta fuerte al futuro del cobre con proyectos en Argentina. La compañía proyecta alcanzar 1,6 millones de toneladas hacia 2035, impulsada por activos como El Pachón (San Juan) y MARA (Catamarca). Presentó un plan de inversión bajo el RIGI por u$s13.000 millones, que incluye el reinicio de Alumbrera en 2028.
Además, ajustó su guía productiva para 2026 a 840.000 toneladas, afectada por dificultades operativas en Collahuasi.
En un mercado donde la demanda supera ampliamente a la oferta, el tamaño corporativo se vuelve tan decisivo como la calidad de los yacimientos. Una eventual fusión entre Rio Tinto y Glencore no solo marcaría un récord por su escala, sino también por su timing: se daría en el momento en que el cobre se consolida como mineral estratégico para la economía del siglo XXI.
Fuente: Más Energía/Redacción TE.




